Francisco Lage: políglota, docente y cura comprometido

Entrevista a Francisco Lage, párroco responsable de la iglesia de Las Lomas, parroquia en la que lleva desde 1993.

Francisco Lage, cura de la parroquia de Las Lomas, en Boadilla del Monte.
Francisco Lage, cura de la parroquia de Las Lomas, en Boadilla del Monte.

Francisco Lage es el párroco de la iglesia de las Lomas. Lleva allí desde el año 1993, cuando se erigió esta parroquia de los Padres Redentoristas. Fue entonces cuando dejó de depender de la diócesis de Madrid y pasó a la de Getafe. La iglesia quedó confiada al propio Lage y a José María Saez, los dos sacerdotes que se han ocupado desde entonces de la acción parroquial.

 

Lage, que nació en La Coruña hace 72 años, fue superior de la orden de los Redentoristas hasta 1995. Es políglota: habla inglés, francés, alemán, italiano, latín, griego, hebréo... Compagina su labor al frente de la parroquia con la docencia. Así, es profesor del Instituto de Ciencias Morales de la Universidad Pontificia de Comillas, donde imparte cursos para mayores sobre la biblia; y de la Universidad de Letran en Roma. Allí da una asignatura sobre ética del Antiguo Testamento y el judaísmo.

 

En su día, entorno a la parroquia nació el grupo de Boy Scouts, ya desaparecido. Sí conserva, tras treinta años en activo, el coro juvenil. Son ahora los hijos de sus fundadores quienes acompañan, con sus cantos, la misa de doce cada domingo.

 

En 2007 hicieron record de bautizos. Sí, bautizamos a 420 niños. Son tantos que en la Diócesis creyeron que nos habíamos equivocado con la cifra. También celebramos cada año casi un centenar de bodas y un sinfín de primeras comuniones al tener a nuestro cargo la preparación para recibir este sacramento de los jóvenes de la mayoría de los colegios privados de Boadilla y otros municipios cercanos.

 

Su iglesia abandera distintos programas de ayuda social aquí y en el extranjero. Sí, en el exterior sostenemos los comedores de Lima, donde damos de comer cada día a unos 700 niños, y dos escuelas en Níger, principalmente. Aquí, en Boadilla, tenemos el ropero.

 

¿Son generosos los feligreses? Sí. Sobre todo porque ven lo que se recauda y lo que logramos conseguir con ello.

 

¿Cómo obtienen fondos para los proyectos? Además de las donaciones o cenas de solidaridad en las que participamos, el último domingo de cada mes, durante toda la mañana, vendemos tartas a la salida de la parroquia. El dinero obtenido va destinado al proyecto de Lima.

 

¿Difiere mucho la gente que acude a misa aquí a la de las parroquias del pueblo? No. Aquí también abunda la chiquillería, y en este sentido también se ha notado el cambio que ha dado Boadilla durante estos últimos años.