La ONG Babies Uganda nació en 2012 en Boadilla. Fue creada por dos vecinas, Montse Martínez y Maribel García, para evitar el cierre de un orfanato con el que colaboraban como voluntarias en Uganda. Allí siguen, ahora con la ayuda de María Galán, la hija de Montse, que se unió a tiempo completo al equipo en 2019, cuando con 22 años acabó la carrera.
Ese proyecto inicial se ha multiplicado en estos años gracias a su labor y el apoyo, vía donaciones, de empresas y particulares. Son ya dos los orfanatos, han levantado cuatro escuelas, tres clínicas, un campo deportivo, un centro de arte, un colegio para niños con discapacidad visual y, lo último, un centro de educación especial (Butterfly). “Empezó con 60 niños y ahora son 120, tenemos 50 en lista de espera...”, relata María Galán.
Actualmente, más de 10.000 personas se benefician de todo ello. “Nosotras, tres personas, somos toda la estructura con la que cuenta Babies Uganda (la oficina es prestada), lo que nos permite dedicar el 100% del dinero a cada iniciativa, que hacemos siempre con ONGs locales. No trabajamos con voluntarios. El motivo es que en los colegios o los orfanatos los niños necesitan estabilidad, rutinas y crear conexiones de verdad, y los voluntarios van y vienen, lo que les perjudica más que les ayuda. Además, así fomentamos la economía local [dan empleo a casi 200 personas allí]”, añade.


