El Bosque Santander: un ecosistema único

El Bosque Santander es la recreación de un bosque mediterráneo en una parcela que hace diez años estaba totalmente degradada. Setenta hectáreas junto a la Ciudad Financiera donde se han plantado 12.000 árboles y 110.000 plantas arbustivas. El Aula Medioambiental organiza cada mes visitas a la zona.

El Bosque Santander: un ecosistema único
El Bosque Santander es uno de los espacios más desconocidos de Boadilla del Monte.
El Bosque Santander: un ecosistema único
Con cada estación, una explosión de colores y sensaciones.
El Bosque Santander: un ecosistema único
Son varias las especies de animales que viven en el Bosque.
El Bosque Santander: un ecosistema único
Llama la atención por su espectacularidad el bosque de olivos de Calabria, junto uno de los lagos del bosque.

El Bosque Santander es uno de los espacios más desconocidos de Boadilla del Monte. El Banco Santander adquirió en 2007 del Ministerio de Defensa esta finca de 70 hectáreas ubicada junto a su sede central en Boadilla. Era un antiguo campo de prácticas de tiro, lleno de cráteres y proyectiles (se recogieron unos 130). En desuso desde hacía años, se había convertido en un vertedero ilegal. En diez años, donde había un erial hay un bosque mediterráneo de alto valor medioambiental. 

En el bosque se han recreado tres ecosistemas naturales: zona forestal mediterránea (con encina y pino, principalmente), zona de humedales y bosque de ribera, y la zona arbustiva. Cada uno con su propia vegetación y fauna. En definitiva, un espacio único creado a apartir de una renaturalización muy lograda: parece que el bosque siempre hubiera estado ahí. 

Lo hemos visitado con un guía de lujo: Manuel Sánchez. Este informático y licenciado en empresariales, empleado del Santander desde el año 1969, es el responsable de paisajismo de la Ciudad Financiera, del propio bosque y su conservación. Con él hemos conocido algunas de las peculiaridades de este gran proyecto de restauración situado junto a la Ciudad Financiera, concebido paisajísticamente como continuación de ésta.

En el bosque se terminaron de plantar, entre los años 2010 y 2011, 5.000 encinas y 5.000 pinos maduros traídos de Italia en camiones. “Era una especie de puente aéreo, pero en camiones, a razón de ocho pinos por vehículo”. Y 125.000 plantas arbustivas: jaras, encina arbustiva, madroños... 

A partir de ahí, se completó esta plantación con otro tipo de arbolado (castaños, chopos, sauces…) para recrear pequeños bosques y una senda interpretativa de la naturaleza. También cuenta con especies poco habituales como los ginkgos, las secuoyas –“las introdujo en España por primera vez la abuela de Emilio Botín en la década de los 50”, revela Manuel– o liquidámbar, un árbol con un fruto muy peculiar.

En el bosque nos podemos encontrar un auténtico fósil viviente con más de doce millones de años: la chicoria hueca. Una hierba presente en Doñana y el sur de Portugal, y que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está tratando de recuperar, proyecto en el que colabora el Bosque Santander. 

Olivos de Calabria

Cada estación en el Bosque  Santander es una mezcla de colores, olores... Llama la atención por su espectacularidad el bosque de olivos de Calabria, junto uno de los lagos del bosque. Estos árboles, que tiene entre 500 y 800 años, alcanzan ya los 13 metros de altura (pueden llegar a los 25). “Los trajimos del sur de Italia y los plantamos tras un proceso de adaptación de varios años”, nos cuenta Manuel. Con él paseamos por “la zona más oscura de Calabria”. Y es que estos árboles van formando pequeñas masas forestales, juntando sus copas para formar una especie de paraguas que les ayuda a defenderse entre ellos de los excesos de calor o la falta de humedad. Un efecto que ya se ha logrado en el Bosque Santander. 

Estos peculiares olivos complementan la colección de olivos milenarios del banco y con cuyos frutos el banco ha llegado a hacer su propio aceite.

Entorno sostenible

En todo este proceso de renaturalización de la parcela, se ha trabajado principalmente con plantas autóctonas o fácilmente adaptables al entorno. También pensando en la biosostenibilidad, “que no necesiten ninguna clase de ayuda manual. Es decir, especies que no necesiten riego y se comporten perfectamente en cuanto a su situación desarrollo vegetativo”, explica Manuel. 

Hay dos grandes lagos con capacidad para 135.000 metros cúbicos de agua reciclada que sirven para abastecer de agua al bosque durante todo el año si es necesario. 

Curioso el leucophyllum, una variedad de arbusto originario de California, “que no necesita agua, es muy resistente a las plagas, y que introdujimos aquí porque soporta el ataque del conejo. Este animal se come el 25% de las plantas”, asegura Manuel Sánchez.

Los otros habitantes

La fauna que habita en el Bosque Santander va más allá de los conejos. En su interior habitan búhos reales, un águila imperial, águilas ratoneras, mochuelos, cernícalos, cuervos, zorros, jinetas, turones… Animales que encuentran en el bosque la comida que necesitan y se han asentado ahí. A ello hay que sumar “las aves de paso que utilizan el bosque como zona de descanso en los procesos migratorios”.

Visitas

Tanta riqueza y singularidad merece la pena ser vista. El Bosque Santander es de libre acceso para los empleados de la entidad, que pueden pasear por la zona, andando o en bici, correr... El banco tiene también para ellos un programa de huertos ecológicos, que permite a sus participantes cultivar sus propias hortalizas y verdudas de temporada. 

Los vecinos de Boadilla también pueden verlo a través del Aula Medioambiental de Boadilla del Monte, que organiza visitas guiadas cada mes. 

más información en www.amaboadilla.com, amaboadilla@gmail.com o el teléfono 91 161 01 21).