Medio ambiente

Aula Medioambiental, una cita con la naturaleza

Boadilla está situada en un entorno natural privilegiado. Y conocer su fauna y las especies vegetales que nos rodean es el primer paso para conservarlo sano y salvo. Esa es una de las laborales del Aula Medioambiental, que este año ha tenido que adaptarse a las exigencias de la pandemia para continuar con su trabajo.

 

El Aula Medioambiental se sitúa estratégicamente entre el casco urbano y el monte de Boadilla. Abrió sus puertas en el año 2015 y en ella trabajan ocho personas. Al llegar, nos reciben Alejandro Gascueña, coordinador, y Sara Aláez, responsable educativa, para contarnos cómo trabajan y las actividades que realizan.

Su objetivo fundamental es transmitir a los vecinos la importancia y el valor del patrimonio natural, histórico y paisajístico de Boadilla y, en general, del medio ambiente.

Historia

El Aula Medioambiental ocupa las antiguas escuelas del municipio, recuperadas a través de un proyecto que conserva la estructura original para crear un espacio de 400 m2, diáfano, moderno y sostenible (está equipado con un sistema de climatización por geotermia, de los primeros instalados en Boadilla). El espacio contiene una exposición autoguiada, una sala multiusos y un espacio exterior de 1.000 mpara desarrollar actividades al aire libre, como las que se realizan en los huertos urbanos.

Actividades

Una vez al trimestre programan sus actividades, rutas, cursos y talleres. Todo ello se puede consultar a través de su página web y sus redes sociales. Los que se hayan apuntado al Club de Amigos del AMA, reciben la programación en su correo electrónico. De cualquier modo, hay que ser muy rápido a la hora de apuntarse porque tal y como nos cuenta Sara, las plazas vuelan.

Con la pandemia, tuvieron que adaptarse a una nueva realidad

Con la pandemia, tuvieron que adaptarse a una nueva realidad. Las actividades de interior (talleres de oficios tradicionales, semilleros, construcción de cajas nido...) se suspendieron, aunque algunas se mantuvieron online.

Todas las actividades tienen mucho éxito, pero si hay que señalar una favorita, esta es, sin duda, la ruta por el Bosque del Santander, un espacio único junto a la Ciudad Financiera. Una caminata sencilla que ayuda a descubrir la riqueza de las especies vegetales que coexisten en él. La lista de espera estos meses para las rutas ha sido más larga de lo habitual po rque los grupos tuvieron que reducirse. En un principio pasaron de 20-25 personas a 9 solo. Ahora entran de 12-15. 

En los colegios

Las actividades que se realizan con los colegios están adaptadas a cada etapa escolar y forman parte del currículo educativo

Los centros educativos del municipio, junto a las AMPAs de los colegios, tienen muy en cuenta las actividades del Aula Medioambiental para planificar sus talleres y salidas. Por eso, en septiembre, enero y junio se les envía un dossier educativo con las propuestas, que han sido pensadas como complemento del currículo educativo.

“Son actividades adaptadas a cada etapa escolar. Un trabajo hecho en común con los centros escolares y siempre de la mano del entorno que ofrece Boadilla”, explica Sara. “Aunque también se han incluido actividades que nos ha solicitado el Ayuntamiento, como las relacionadas con el ahorro energético y el compostaje”, puntualiza Alejandro. De hecho, son ellos los que han enseñado a los vecinos interesados cómo funcionan las composteras facilitadas por el Ayuntamiento.

Las actividades con los centros han sufrido este año un vuelco y han tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias de la covid-19. Los talleres que se hacían en el aula, por ejemplo, se transformaron en charlas en los colegios. Y las rutas por el monte se convirtieron en rutas de biodiversidad por zonas cercanas a los centros escolares para que, si querían, pudieran ir andando.

Por supuesto, todo con las medidas básicas de seguridad, de uso de mascarillas, distancia social, uso de desinfectante y grupos reducidos.

Gracias a estos cambios, los alumnos han podido disfrutar de actividades extraescolares y sobre todo salidas al exterior, tan necesarias en estos momentos.

“Hasta finales de junio tenemos actividades con colegios, incluido el último día de clase. Todo el mundo quiere salir”, cuenta Sara.

Los huertos

Este último año en los huertos ha sido muy complicado, aseguran Alejandro y Sara. Primero, los meses de confinamiento domiciliario por la pandemia, que pusieron muy difícil su mantenimiento. Y luego el paso de la borrasca Filomena.

Ahora acaba de comenzar un nuevo ciclo de dos años, con nuevos vecinos comprometidos a gestionar su trozo de huerta durante ese tiempo.

En primer lugar, se les da un curso de formación con nociones básicas. En estos huertos, por ejemplo, no se utilizan pro- ductos químicos, el riego está adaptado a cada plantación con una programación por goteo, etc. El objetivo principal de estas plantaciones no es el consumo sino enseñar cómo se puede trabajar la tierra, aprender cómo es el proceso de cultivo, las necesidades de las plantas, cómo se relacionan con su entorno... “Tenemos hortelanos muy motivados. Algunos ponen en marcha su propio huerto en casa”, cuenta Sara.

Voluntariado

Otra de las importantes labores que realiza el Aula es el voluntariado. Forma parte de su programación trimestral y es una manera de colaborar en el mantenimiento del ecosistema. Son acciones prácticas, muy sencillas, que puede realizar todo el mundo, como mantenimiento del monte (revisión de nuevas plantaciones), recogida de residuos (en el arroyo Valenoso, por ejemplo), seguimientos de fauna (cigüeñas, abejaruco...), construcción de cajas nido para murciélagos (cumplen una importante función comiéndose a la polilla de la procesionaria), etc.