Rosas por San Valentín

En las ocasiones señaladas, es difícil no acertar con una rosa, sea en forma de arreglo clásico o de otros diseños y composiciones modernas e interesantes, que no tienen por qué estar reñidas con lo económico, porque hasta con una sola, si se la prepara y adorna convenientemente, es posible lograr detalles que seguro sorprenden a quien los reciba.


La rosa es una flor de la que existe una gran gama de colores. La última moda son las rosas Aqua, de color rosa chicle, una especie, además de espectacular, muy resistente.

 
La rosa ha sido considerada símbolo de belleza desde los romanos, egipcios y griegos, y perdura hasta nuestros días. Por su belleza, elegancia y versatilidad es una de las especies que más se comercializa, tanto en flor cortada como en planta para jardín.


La variedad más vendida en España es la Dallas, con la cabeza en forma de gota y de color rojo intenso. Su cultivo se realiza en Colombia y es tan popular porque le cuesta mucho abrirse, incluso con el calor. El problema es que dura poco.

 
Por el contrario, la rosa Grand Prix, variedad holandesa de cabeza redonda y plana y de color rojo oscuro, nace un poco más abierta porque tiene muchos pétalos, pero al menos permanece viva una semana o más.


Por lo tanto, lo importante cuando se compran rosas es que duren, además de gustarte, y no que estén cerradas ni que tengan los pétalos exteriores perfectos, pues estos sirven de protección a los demás. Si en la floristería se los quitan porque están feos, la flor se abre y se estropea antes. Para saber si la flor es fresca, basta con tocar con dos dedos la base del capullo y presionar. Por muy abierta que esté, si esta parte está dura, la rosa es fresca.

 

Cuidados

 

Para que las rosas te duren más tiempo,  no las coloques cerca de una fuente de calor (radiador, chimenea) o de una ventana donde les de el sol. Corta todos los días el tallo en diagonal.

 

El jarrón debe estar siempre lleno, por lo menos hasta la mitad o las tres cuartas partes, y el agua limpia. Normalmente, es suficiente si se cambia cada dos días.

 

Cuando las rosas ya estén muy estropeadas, prueba a sumergirlas en agua, sin que el tallo quede flotando. Colocadas así en una fuente o jarrón ancho quedan bastante bien. Y aunque estén ya un poco pasadas, el hecho de tener la cabeza en contacto directo con el agua, provoca su recuperación y que pervivan unos días más.