Problemas de agresividad

La agresividad canina puede tener múltiples orígenes. Destacando las que se desencadenan por conflicto, dominancia, posesión, territorialidad, entre perros, inducida por el juego, por excitación, por miedo, por dolor, redirigida, maternal y depredadora.

Problemas de agresividad
La agresividad canina se puede tratar con fármacos o con tratamiento de modificación de conducta.

En realidad las podemos reunir en tres grandes grupos que serían la agresividad afectiva, comportamiento depredador y la agresividad por juego. 

Agresión a los miembros de la familia

Suele darse cuando el perro se siente desafiado o asustado por dominancia. Es más común en machos adultos no castrados y se muestra durante los dos primeros meses de tenencia, iniciándose como consecuencia de la imposición de disciplina o por comida.

Existe predisposición racial en spaniels, terriers y razas enanas. Incluso puede no limitarse a su entorno social y aparece agresión hacia extraños. Son perros con un conflicto de aproximación-rechazo hacia las personas. Cuando alguien se les acerca, aumenta su estrés y muestra signos de agresividad. Si la persona retrocede, la amenaza disminuye. Esto hace que la agresividad se vuelva condicionada. 

Agresión por posesión

La defensa de alimentos u objetos es un comportamiento natural pero no aceptable. Se exagera cuando el perro está asustado por un enfrentamiento por el objeto en cuestión, así que sería otro tipo de agresividad por conflicto.

Agresividad territorial

Se da hacia personas o perros extraños en la propiedad del dueño o en la proximidad del mismo. Es un comportamiento natural pero, desde luego, no es aceptable.

Agresividad entre perros

Puede ocurrir entre perros que conviven juntos (rivalidad entre hermanos). Suele deberse al estatus entre ellos o a competencia por el cariño del dueño. Suelen ser agresiones graves, sobre todo entre hembras. Hay que decidir cual es el perro dominante y tratarle como tal y tratando al otro como subordinado (priorizando el orden de comidas, caricias…).

Agresividad por depredación

Tiene un importante componente genético y puede ser difícil de tratar. Es muy peligrosa porque no hay aviso previo y no se inhibe el mordisco. Es muy importante la socialización del cachorro con especies que no debe considerar presas (otros perros, gatos, niños). Hay que ser cuidadoso a la hora de seleccionar una raza con un importante sentido depredador.

Todos estos tipos de agresividad pueden ser tratados con fármacos y, sobre todo, con tratamientos de modificación de conducta que pueden requerir de la intervención de un veterinario etólogo. Es importante estar atentos a cualquier signo de agresividad por parte de nuestro perro para poder atajarlo lo más pronto posible ya que el tiempo es un factor importante a la hora de poder resolver este tipo de problemas conductuales.