Miguel Hernández: lo que las letras cuentan

Nuestro grupo de expertos grafólogos se mete dentro de la piel del dramaturgo y poeta para revelarnos lo que su letra nos dice de su personalidad.

Letra de Miguel Hernández
Fragmento de una carta de Miguel Hernández dirigida a su mujer

En su letra encontramos cualidades que engrandecen un alma enturbiada por las veleidades humanas, como la impaciencia y cierta con fusión de ideas, compensadas por la imaginación, ardiente vivacidad y una creatividad original y poderosa.

A pesar de la intranquilidad que le acompaña en este momento de su vida, es capaz de ver con claridad, tener aplomo, desenvoltura y confianza en sí mismo.

Existe, no obstante, un equilibrio entre lo ideal y lo concreto. Su alma voló alto mientras que su cuerpo reclamaba su parte. ¡Qué difícil es regular los impulsos! Querer ser sentimental y que la razón domine; como resultado, la vida de Miguel Hernández no fue ni fácil, ni plácida.

No obstante, guardó ante la adversidad la reflexión y la imparcialidad de su pensamiento crítico. Su vivacidad y ardiente imaginación le llevan a cimas notables en la poesía, pero el desánimo, los obstáculos y el choque con la realidad le hacen decaer y cesar en el esfuerzo. En contraposición, el control de sí mismo y su equilibrio moral le hacen renacer y continuar con su obra y su vida.

Espíritu de gustos sencillos, modestia y naturalidad hacia los otros, sincero, lleno de gratitud y franqueza, nos podría hacer pensar en una persona simple. Nada más lejos de la realidad; su letra nos habla de un ser educado, instruido, observador y entendedor de la belleza que le rodea.

En algunos de sus borradores de poesía, se aprecia mayor soltura y más libertad que en las cartas dirigidas a su mujer. Esto haría pensar que cuando escribía poesía se salía de sí mismo, dejando aparte los miedos, ocultaciones y reservas, para que floreciera lo mejor que había en él.