Los equilibrios en la vida: no olvides lo más importante

Comenzamos un nuevo año y probablemente todos nosotros nos hemos hecho grandes propósitos que luego muchas veces se quedan en nada. Por ello, en este artículo nos gustaría hablar de los equilibrios en la vida.

Los equilibrios en la vida: no olvides lo más importante
Mantener una vida equilibrada, a nivel emocional, depende de cómo se encuentren las relaciones personales, el trabajo y la relación con uno mismo.

Hay tres ámbitos de la vida que son muy importantes para nosotros y nuestro bienestar: el yo, el trabajo y las relaciones (aquí también incluimos a la familia). Cuando alguno de estos ámbitos tiene muy poco peso, o un peso excesivo, o cuando es un ámbito donde no estamos alineados con nuestros valores y deseos más genuinos, es muy probable que surjan diversos desequilibrios. 

Relaciones personales

Como seres sociales que somos, las relaciones personales desempeñan un papel muy relevante en nuestras vidas. Cuando compartimos y amamos nos sentimos mejor. 

Lo ideal es poder relacionarnos manteniendo nuestra autonomía

Pero cuando las cosas no van bien, el mundo se nos echa encima y nos llenamos de ansiedad. Lo ideal es poder relacionarnos manteniendo nuestra autonomía, ser interdependientes y sentirnos bien, sin depender de nuestras relaciones. 

Aprender a cultivar relaciones desde la interdependencia, el cariño, el amor y el respeto, no es nada fácil pues todos tenemos carencias emocionales y múltiples condicionamientos que nos ponen trabas a lo largo del camino. Y es que el sufrimiento de muchas personas está en el dominio de las relaciones personales. Por ello es importante realizar un trabajo interior y aprender a relacionarnos de otra manera, desde otro lugar.

El trabajo

El trabajo es otro ámbito en donde se producen desequilibrios. Algunas personas viven para trabajar. Otras no tienen trabajo. Y muchas otras no están bien en su trabajo.

Vivimos en una era de ansiedad, una época donde el trabajo es una forma de mantener una imagen

El trabajo tiene todo su sentido cuando nos gusta y está en congruencia con nuestros valores y preferencias. Cuando esto no es así, la persona, cuando menos, vive su trabajo desde la monotonía y la falta de creatividad, cuando no desde la angustia y las obsesiones, en lugar de vivirlo desde el interés y el disfrute. 

Vivimos en una era de ansiedad, una época donde el trabajo es una forma de mantener una imagen ideal de lo que debemos ser. ¡Y encima pensamos que ese trabajo es seguro, cuando si hay algo seguro es que no hay nada seguro en esta vida! Al final la persona se bloquea y se rompe por dentro, llegando a una situación donde no es capaz de decidir qué hacer con su vida, al estar inmersa en el conflicto de seguir con su trabajo o romper con su imagen ideal y “defraudar” a sus seres queridos. 

El yo

El tercer ámbito, el del yo, suele ser otra de las vías para llegar al desequilibrio. Cuando una persona no puede seguir sus intereses, no cultiva ciertas aficiones, no se desarrolla como ser humano o se expresa desde lo artístico o espiritual (sea creyente o no), cuando no encuentra momentos para llevar a cabo sus proyectos latentes, y no cuida de su salud (conciencia plena, ejercicio físico, descanso, alimentación, etc.) está comprando muchas papeletas para que le toque “el gordo de la insatisfacción”. 

El tercer ámbito, el del yo, suele ser otra de las vías para llegar al desequilibrio

Descubrirnos a nosotros mismos y dedicar tiempo a nuestro yo más genuino es algo clave para nuestro equilibrio interior. En Humano Development no dejamos de trabajarlo con muchos de nuestros clientes. 

Además, todas estas dimensiones de nuestra vida suelen estar muy relacionadas: si estamos mejor en una faceta, es más probable que podamos estar mejor en otra. Nuestros mejores deseos para el año que comienza.