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¿Gas o gasóleo?

Esa es la eterna pregunta y a la que todo el mundo contesta en función, normalmente, de lo que ha oído, pero sin ninguna base para sustentar tal afirmación. Para responder con rigor, solo hay que echar mano de la calculadora y de unos conocimientos básicos que vamos a intentar aclarar.

 

PRIMERO.- La unidad de energía es el kilovatio hora (kW/h) y es a esta magnitud a la que hay que trasladar los distintos combustibles, como pueden ser el gasóleo o el gas natural. La dificultad estriba en que el gasóleo nos lo facturan por litros y el gas natural en m3. De ahí la necesidad de transformar la energía que emiten esos productos a una magnitud común: el kW/h.

 

SEGUNDO.- Aunque la cantidad de energía que es capaz de producir cada unidad de combustible fósil, como el gasóleo y el gas natural, depende de varios factores (la calidad del producto, pues no todos son iguales, la temperatura ambiente, la presión de suministro, la altitud del lugar, etc...) podríamos tomar las siguientes medias como referencia: el gasóleo de calefacción es capaz de producir 10,5 kW/h por litro y el gas natural, 10,8 kW/h por m3.

 

Con estos datos, sí es posible calcular de forma sencilla el precio de la unidad de energía (kW/h), dividiendo el importe de lo facturado entre los kW/h contenidos en la masa, bien sean litros o m3.

 

Ejemplos

 

Se han comprado 1.000 litros de gasóleo, por los que hemos pagado 900 euros. Sabiendo que un litro de gasóleo rinde 10,5 kW/h, los 1.000 litros adquiridos suponen 10.500 kW/h. Si han costado 900 euros, el kW/h de gasóleo sale a: 8,57 céntimos de euros por kW/h (900/10.500= 0,0857 € ).

 

Otro caso: la compañía nos factura 1.000 m3 de gas natural y por ellos pagamos 615 euros. Si el kW/h de gas natural rinde 10,8 kW/h, los 1.000 m3 facturados, suponen 10.800 kW/h. Si su coste ha sido 615 euros, el kW/h de gas natural sale a 5,69 céntimos de euro (resultado de dividir 615/10.800= 0,05694 € por kW/h). Precio al que habría que sumar el importedel término fijo y el alquiler del contador.

 

Para hacer estos cálculos, hemos tomado como precios los habituales de mercado en el caso del gasóleo; y el publicado por las webs de las distintas comercializadoras, en el caso del gas natural.

 

Como extra a valorar, a la sustancial diferencia de precio de la unidad de energía entre el gas y el gasóleo, a favor del primero, hay que sumar el importante ahorro que se consiguen con las calderas de condensación, que aprovechan en gran parte el calor de los humos, por lo que son más eficientes que las de gasóleo.

 

En definitiva, las matemáticas no engañan.