El tratamiento de los tumores mamarios en gatas y perras

Los tumores de mama son de los más frecuentes en medicina veterinaria. En las perras, aproximadamente el 50% son benignos (fibroadenomas, adenomas simples, tumores mesenquimatosos, tumores mixtos) y el otro 50% son malignos (carcinoma sólido, adenocarcinoma tubular, adenocarcinoma papilar y carcinoma anaplásico).

El tratamiento de los tumores mamarios en gatas y perras
El tratamiento de los tumores mamarios en gatas y perras

En perras es bien conocida la dependencia hormonal a la hora de que se desarrollen los tumores mamarios. Hasta tal punto es importante el papel de las hormonas que, en el caso de hembras esterilizadas antes del primer celo, la incidencia de tumores de mama disminuye hasta en un 98%. Este porcentaje va disminuyendo a medida que aumenta la edad de esterilización. Y hacia los dos años y medio, aproximadamente, la esterilización no influye en la aparición de los tumores (sí habrá influencia en su evolución). 

La influencia hormonal en el caso de las gatas, si bien existe, no es tan determinante. Vemos que la esterilización puede ser de gran ayuda como prevención, sobre todo en las perras. Popularmente se dice que para que las perras no tengan tumores de mama deben tener, al menos, una camada en su vida. Esto es absolutamente falso.

Si nuestro animal ya ha desarrollado tumores de mama, lo más importante es operar para quitarlos lo más pronto posible. Cuanto más precoz sea la detección y la eliminación, mejor supervivencia a medio/largo plazo. 

Antes de quitar quirúrgicamente los tumores hay que hacer un chequeo en profundidad del animal para ver si se han podido desarrollar metástasis a distancia (en hígado, pulmón…). Según el número y tamaño de nódulos que aparezcan, será necesario quitar solo las mamas afectadas, la anterior y la posterior a la/s afectada/s, o toda la cadena en casos más agresivos. 

También es una buena medida profiláctica la esterilización ya que, al ser tumores hormonodependientes, podemos lograr mayores índices de supervivencia.

Una vez extirpados se deben biopsiar para determinar qué tipo de tumor es y qué tratamiento puede ser necesario. En caso de tumores benignos, la escisión quirúrgica suele ser suficiente. Pero en caso de tumores malignos puede requerirse quimioterapia.

El pronóstico depende, como es lógico, del estadio histológico, de la infiltración, del tamaño del tumor, de su grado de diferenciación, etc. Los tumores en las perras tienen generalmente mejor pronóstico que en las gatas. En las gatas el factor tamaño del tumor es muy importante, ya que los estudios concluyen que el tamaño es inversamente proporcional al promedio de supervivencia.