El aseo básico de tu perro

La hora del baño.

Todos tenemos muy claras las ideas respecto a las normas higiénicas básicas que debemos mantener las personas. Pero ¿realmente lo tenemos tan claro cuando se trata de nuestro perro? Recogemos a continuación unas normas básicas para asegurarnos una higiene correcta del mismo.

 

 

 

El baño y el pelo


Un perro se debe bañar, como máximo, una vez al mes. Muchas personas que acuden a la clínica se quejan del olor insoportable que desprende su perro “y eso que lo baño todas las semanas…”

 

Ese es justamente el problema. Los perros no sudan y generan una capa de grasa que les protege la piel y les impermeabiliza en parte el pelo. Cuando se moja, la capa grasa se mantiene. Pero no ocurre lo mismo cuando empleamos jabón.

 

El gel elimina esta capa protectora y nuestro animal tiene que volver a generarla. Es durante esa regeneración cuando huele “a húmedo y a rancio”. Además, hasta que recupere dicha barrera, la piel queda más expuesta a bacterias, alérgenos, hongos... con lo que es más sensible a contraer determinadas enfermedades.

 

Cómo mantenerlo limpio


Entonces, ¿cómo mantengo limpio a mi perro? Cepillándolo. Lo podemos hacer a diario, con lo que su pelo brillará más a la vez que eliminaremos los pelos muertos, la suciedad y los posibles picores. Así también evitamos la formación de nudos que, además de molestos, acumulan también mucha suciedad.

 

Otra cosa que podemos hacer es retirar el polvo acumulado con una esponja ligeramente humedecida.

 

Por otra parte, es importante que, siempre que bañemos al animal, lo sequemos luego bien para que no se quede húmedo y pueda tener una bajada de defensas, sobre todo en épocas frías. Los cachorros también se pueden bañar. Incluso aunque no estén vacunados. No pasa nada. Simplemente basta con secarlos muy bien para que no cojan frío tras el baño.


Orejas y oídos


Se deben limpiar una o dos veces a la semana con una gasa húmeda o una toallita específica para ello. Los bastoncillos son muy peligrosos, sobre todo ante un movimiento brusco de la cabeza del animal. Con la gasa retiraremos la suciedad y el cerumen que se han podido acumular en la cara interna de la oreja.

 

Respecto a los oídos, se limpian con líquidos aplicados según consejo veterinario. Una vez a la semana o cada diez días suele ser suficiente. Por supuesto, en casos de otitis la limpieza de orejas y oídos será más frecuente y exhaustiva.


Ojos

 

También con una toallita específica retiraremos las legañas que se puedan haber acumulado. Lo podemos hacer tantas veces como sea necesario. Hay razas de hocico chato que no drenan bien la lágrima y tienen más tendencia a ensuciarse los ojos, por lo que habrá que prestarles mayor atención.


Dientes


A un perro conviene cepillarle los dientes a diario, algo a lo que debemos acostumbrarle desde pequeño. Se evita así la formación de placa bacteriana, sarro, las infecciones de la boca... Además de la multitud de bacterias que nos transmiten cada vez que nos lamen.


Para ellos hay dentríficos específicos para que los puedan tragar sin problemas, dado que no se enjuagan. Una buena higiene bucal redundará en una mejor salud para nuestro animal y retrasaremos el momento en que tengamos que acudir al veterinario para hacerle una limpieza de boca.

 

En definitiva, si estos cuidados se practican con regularidad se evitarán problemas mayores que, en casos extremos, podrían agravarse y llegar a precisar atención veterinaria o, peor aún, ser fuente de contagio de enfermedades a las personas que viven con el perro.