Motor

¿Adiós a los coches diésel?

A pesar de las dudas planteadas, las emisiones contaminantes de los modelos fabricados a partir del 2014 son mucho menores a las de los coches de gasolina.

 

Parece la pregunta del momento, tanto para quien se plantea comprar coche como para quien tiene uno de este tipo. Y es que los anuncios de restricciones del tráfico de vehículos en grandes núcleos urbanos, ante episodios de contaminación acusados, apuntan en esa dirección, pero sobre todo hacia el combustible diésel como madre de todos los problemas. Y además una y otra vez, fundamentalmente de parte de las autoridades nacionales y europeas.

Así, las declaraciones de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera Rodríguez, el 11 de julio, advirtiendo que el diésel tiene los días contados, han desatado un intenso debate entre consumidores, industria, asociaciones del ramo y administración. Pero, sobre todo, han provocado un mar de dudas. 

Los diésel actuales emiten un 30% menos de CO2 y un 85% menos de NOx que hace 10 años

Y eso que en la actualidad los coches diésel en fabricación, conforme al Libro Verde del diésel, emiten un 30% menos de dióxido de carbono (CO2) y un 85% menos de dióxido de nitrógeno (NOx) que los producidos, por ejemplo, hace diez años. Cumplen la nueva normativa europea Euro 6d, gracias a la inclusión de filtros y de aditivo de urea AdBlue, de modo que a corto plazo las restricciones a la circulación de diésel en ciudad afectarán a modelos anteriores a 2014, cuando entró en vigor la norma Euro 6 que adaptaba las mecánicas a nuevos límites y requisitos de emisiones.

La patronal nacional de concesionarios, Faconauto, estima la viabilidad del diésel durante los próximos 20 años, entre otros por su demostrada eficiencia (sus valores de emisiones de CO2, causante del efecto invernadero, son mucho menores a   los de los coches de gasolina equivalentes), mientras que los vehículos ECO, los híbridos, híbridos enchufables, eléctricos y de gas, solo representan el seis por ciento de las ventas a causa (según el caso) de su mayor precio, falta de infraestructura de repostaje y escasa autonomía.

Sin problemas a corto y medio plazo

Así pues, no habrá prohibición total de los diésel a corto o medio plazo. En Europa se regulará una transición apoyada en la normativa Euro 7, que entrará en vigor en 2020. Esta afectará al diésel, sí, pero también al resto de carburantes fósiles. Aún así, no hay un calendario unificado ni tampoco cerrado. De ahí que los expertos estimen el paso definitivo hacia el coche eléctrico, como pronto, después de 2030, para cuando se estima que este tipo de vehículos completarán el 20 por ciento del kilometraje global.

LLenar el depósito de diésel puede acabar siendo tan caro como hacerlo de gasolina

Las prohibiciones comenzarán afectando, sobre todo, a coches fabricados antes de 2006. Eso sí, en España la propuesta inmediata pasa por subir los impuestos especiales (quizá este mismo año, con una ley de acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado de 2019), de modo que llenar el depósito de diésel bien puede acabar siendo tan costoso como hacerlo con gasolina, aunque el precio final dependerá de cada comunidad autónoma. Y eso que para muchos usuarios seguirá siendo la opción más viable si no acceden a ciudades sometidas a protocolos de contaminación y completan grandes kilometrajes anuales por periferia y carretera.

En grandes urbes, como Madrid y Barcelona, ya han comenzado a legislar para restringir el paso de los automóviles que no cuenten con la pegatina o distintivo medioambiental de la DGT, así como de coches que tengan más de 20 años, todo desde 2019. Al principio serán limitaciones parciales, acotadas al centro urbano.

Asimismo, los cambios implementados en la ITV plantean el control de la emisión de partículas de los diésel y de CO2 en los de gasolina, pero aún no hay normas específicas sobre los controles de NOx, presentes principalmente en motores diésel, por lo que las restricciones en este punto no serán significativas.