Reportaje

Luis Larrodera, un comunicador todoterreno

La gran mayoría le conocimos presentando el mítico concurso Un, dos, tres en TVE, pero el zaragozano Luis Larrodera (50 años) acumula muchos años de radio y televisión. Conoce muy bien el oficio y adora su profesión. Una persona inquieta y trabajadora, con un gran sentido del humor, que se define asimismo como un contador de historias: presentando, actuando... Y ahora, dedicado de lleno a la promoción de su último cortometraje, 'El peor oficio del mundo'. Padre de dos niñas, es otro de nuestros vecinos ilustres.

 

Luis Larrodera (Zaragoza, 1973) es un rostro más que conocido por todos. Chicho Ibáñez Serrador le eligió para presentar el mítico concurso Un, dos, tres cuando regresó a las pantallas en 2004.

A partir de ahí, hemos podido verle al frente de Alta tensión (Cuatro); sustituyó al gran Jordi Hurtado durante un tiempo en Saber y ganar (TVE); puso voz como narrador en programas como Supernanny (Cuatro) o El precio justo (Telecinco); ha participado en Me resbala (Antena 3) y Tu cara me suena (Antena 3); ha formado parte del reparto de La hora de José Mota (TVE) y le hemos visto en Torrente 3, A golpes, El Ministerio del Tiempo,La que se avecina y El Comisario.

Además de una amplia trayectoria en la radio.

 

¿Cómo empezaste en el mundo de la comunicación? Desde muy pequeño tenía claro que quería ser presentador o actor. Empecé haciendo radio con 15 años en Zaragoza. ¡Fue una escuela maravillosa! Después hice tele local, fui voz en off para la promoción de unos grandes almacenes... Un montón de cosas diferentes con las que aprendí mucho.

Y también comenzaste varias carreras, ¿no? Sí, yo sacaba muy buenas notas, así que mis padres me empujaron a estudiar “una carrera de verdad”. Empecé con una ingeniería, pero en segundo curso me cambié a Filología Hispánica con la idea de dar el salto después a Periodismo. Sin embargo, cada vez trabajaba más horas y compaginarlo era muy complicado. Tuve que elegir, pero tenía muy claro qué hacer. No podía dejar pasar la oportunidad que tenía.

"Este trabajo es ante todo una labor en equipo"

Aprendiste con la práctica...

Sí. He hecho de todo: de regidor, de guionista, de productor, de presentador... Mis inicios en Zaragoza, en medios locales y autonómicos, me dieron la oportunidad de aprender y hacerme un camino en lo que yo quería.

Además, saber cómo funcionan los diferentes oficios del mundo de la comunicación es fundamental, no solo para entender mejor este trabajo, sino para respetar el de los demás. Es ante todo una labor en equipo.

 

¿Cómo fue el salto a la tele nacional?

Empecé a hacer cosas puntuales con Canal Cocina y era speaker en los combates de boxeo para Canal Plus. Mientras seguía en la televisión autonómica con el late night Qué viene el lobo, donde conocí a Chicho Ibáñez Serrador.

Tres años después, en septiembre de 2003, me trasladé a Madrid para empezar con el Un, dos, tres. Me pasé cuatro meses, hasta que se estrenó el programa en enero de 2004, de una reunión a otra con Chicho. Escucharle fue un regalo.

¿Qué significó para ti presentar Un, dos, tres? ¡Un sueño cumplido! De pequeño, igual que muchos otros niños de mi generación, soñaba con formar parte del Un, dos, tres. Era un mundo mágico donde descubríamos artistas, musicales, cantantes, humoristas...

Intente disfrutar al máximo y quedarme con lo bueno. Además, ahí conocí a mi mujer, que era una de las azafatas. ¿Qué más se puede pedir?

¿Y qué proyectos tienes ahora entre manos? Lo más inmediato es presentar los Premios Iris de la Academia de Televisión el 16 de enero. Y unas semanas después, en Fitur, la nueva edición del Festival de Cine de L’Alfàs del Pi, que llevo dirigiendo desde hace seis años.

Además, estoy haciendo un monólogo que se llama Todo cambia; moviendo en festivales nacionales e internacionales mi segundo cortometraje como director (El peor oficio del mundo), que me está dando muchas alegrías. ¡Ya llevamos cinco premios! Dos de ellos a mejor actor, porque además de dirigir, actúo; y estoy en la fase de producción del tercer corto.

 

El cine es otra de tus pasiones... Sí, ¡me encanta! De hecho, el primer programa que hice en la radio fue sobre cine. Se llamaba El juego de Hollywood, en referencia a la película de Robert Altman. Y luego en televisión tuve otro, Sesión continúa. Solo me falta un podcast [ríe]. El cine siempre ha estado ahí.

"¡En la variedad está la diversión y todo suma! Cuántas más herramientas metas en tu mochila mejor"

Gracias a Alejandro, hijo de Chicho y uno de mis mejores amigos, me he atrevido a escribir las primeras líneas de un largometraje de terror, cuando no es un género que me gusta especialmente. ¡En la variedad está la diversión y todo suma! Cuántas más herramientas metas en tu mochila mejor.

Eso de decidirse solo por una cosa, no es para todo el mundo. Se puede ser presentador y actor, perfectamente. No soy el único: mira a Carlos Sobera. Además de la tele, ha hecho caso a sus inquietudes y se ha embarcado en la producción teatral, con todo lo que eso significa. ¡Admirable!

Entonces, ¿cómo te definirías a nivel profesional? Pues como un contador de historias. Tanto presentando como actuando se cuenta una historia, con más o menos profundidad.

¿A qué dedicas el tiempo libre? Pues veo mucho cine. Y me chifla compartir esa pasión con mis hijas. Enseñarles los clásicos, hablar sobre las historias que cuentan, que hay tras una escena...

Escuchar música, leer, disfrutar de la familia, de mi casa, soy muy hogareño. Y si le añades un paseíto por el monte, ya es el plan perfecto. En Boadilla se vive muy bien. El entorno es muy agradable y tiene una oferta cultural grande. Llevo aquí 14 años ¡y me encanta!