Reportaje

El Nuevo Boadilla: una escuela abierta a todos

Fue el verano de 2008 cuando un grupo de padres formaron el Club Deportivo Nuevo Boadilla, una entidad sin ánimo de lucro que nacía con 40 chavales.

 

En septiembre de ese mismo año alcanzaron los 280 jugadores. “No teníamos campos para jugar”, recuerda su presidente, Javier González, en referencia a las dificultades de los comienzos, “que fueron muchas”. 

 

La escuela partía con una filosofía no muy al uso por la que lo importante no era tanto competir como participar: en sus filas siempre han cabido todos, sean buenos, malos o regulares, y en los partidos también se intenta que jueguen todos. Incluso el club acoge a chavales discapacitados. “Los equipos se forman por niveles y la labor de los entrenadores y la dirección es que todos salgan adelante”, señala González. Así, el cuerpo técnico – sus 32 entrenadores, los coordinadores, el fisio...– se vuelcan en ello. Recuerda en este sentido Nacho Pozuelo, responsable técnico del Nuevo Boadilla, “el caso de un equipo de Infantil al que llegamos a poner un coaching para motivarles y probar algo distinto para que mantuvieran la categoría. Lo que al final consiguieron”, relata. Una escuela en la que pueden desarrollar perfectamente su capacidad deportiva hasta los 11- 12 años, aunque “si algún jugador destaca mucho, puede ser llamado antes por entidades como el Real Madrid o el Atlético de Madrid”.

 

Actualmente los números hablan por sí solos: con 850 chavales federados –entre ellos un equipo de chicas (ver información en la página 32)–, que pagan una cuota anual de entre 350-450 euros, dependiendo de la categoría, este club es el cuarto por número de licencias de la Comunidad de Madrid. “Todos ellos son en su práctica totalidad de Boadilla y han jugado en la escuela desde cadetes”, hace hincapié Javier González. En definitiva, les han visto crecer.

 

En lo deportivo, empiezan a recoger el fruto: en cinco años han conseguido 16 ascensos, ganado cinco campeonatos de liga en distintas categorías y ningún descenso. Lo que demuestra, a juicio de sus directivos, “que no andábamos muy equivocados con el modelo”.

 

En sus sesiones de entrenamiento se trabajan muchos aspectos, cuestiones técnicas aparte. Entre ellos, la deportividad, el compañerismo, el esfuerzo de superación... Incluso se están poniendo serios en temas de comportamiento, tanto de los jugadores como de sus padres en la grada, con el objetivo de evitar actitudes poco ejemplarizantes para todos, sean dentro o fuera del campo.

 

El reto de club está en elevar el nivel de juego año tras año “porque cuanto mejor jueguen, más se divertirán”, apunta Nacho. También seguir subiendo de categoría. Al final, el fútbol es un deporte competitivo, y ahora el club busca más ese equilibrio entre su espíritu abierto y participativo con un entorno competitivo.

 

Quienes quieran conocerles de cerca, el próximo 10 de mayo, domingo, organizan un torneo o especie de jornada de puertas abiertas.

 

MÁS INFORMACIÓN

www.nuevoboadilla.es