Cultura

El Gallinero, un edificio único en España

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Boadilla, Javier Úbeda, inauguraron el mes pasado el Gallinero del palacio del infante don Luis, lo que se conoce ahora como Casa de aves. Un edificio del arquitecto Ventura Rodríguez y que ha sido rehabilitado intentando recuperar su aspecto original.

 

La Casa de aves del palacio de Boadilla se ha inaugurado tras una larga y minuciosa restauración dirigida por el arquitecto José Ramón Duralde y ejecutada por la empresa Estudios y métodos de la Restauración S.L.

Los vecinos de Boadilla han conocido de primera mano el abandono que había sufrido este edificio en los últimos años y que hasta hace no mucho tiempo se encontraba en un estado de conservación aceptable.

La Casa de aves, aviario o popularmente llamado gallinero del palacio del infante don Luis forma parte del conjunto palaciego junto con el estanque, la noria, los jardines, la huerta y la fuente. El infante, para muchos historiadores, constituye el auténtico Borbón Ilustrado, y complementaba con esta Casa de aves el maravilloso gabinete de historia natural que había formado en su palacio y que incluso competía con el su hermano Carlos III.

Este curioso edificio es reflejo de las inquietudes de la nobleza europea por atesorar e impulsar el conocimiento en todas sus facetas, con especial incidencia en el ámbito de la naturaleza. Todo ello como fórmula de ostentación. Recordemos que la obtención, transporte y mantenimiento de esa fauna salvaje desde diferentes partes del mundo y su coste económico, así como lo que implicaba el dominio de esa naturaleza salvaje, suponía un gran atractivo para el poder.

Ya antes de la Ilustración, la moda de coleccionar animales existentes en Roma, menos conocida en la Edad Media y reiniciada en el Renacimiento, se había desarrollado en el siglo XVII en todas las cortes europeas de distinto nivel, por lo que los aviarios y demás instalaciones relacionadas con la tenencia de animales exóticos se habían hecho comunes.

De estos edificios construidos para albergar colecciones faunísticas, destacaba la conocida como leonera del palacio del Buen Retiro, donde se organizaban además combates singulares entre leones, toros, osos y tigres.

 

En Europa contábamos con otros ejemplos similares como la desaparecida Ménagerie del palacio de Versalles o la del palacio de Schönbrunn.

Pero de todos estos edificios construidos ex profeso para albergar estas colecciones de animales vivos, hoy en día solo contamos en España con el aviario del infante don Luis en Boadilla del Monte. De ahí la singularidad e importancia de este edificio.

 

La colección de aves del infante era la parte más relevante del pequeño zoológico que llegó a reunir, no solo en Boadilla sino antes en La Granja, Aranjuez y el Retiro. E incluso en el Palacio Real de Madrid.

Pero su colección faunística también comprendía desde un oso vivo hasta incluso una cebra que vivía en semilibertad por sus jardines. Este animal tan exótico era uno de los bienes más preciados de don Luis, llegando incluso a encargar a Luis Paret, su pintor de cámara, que representase a la cebra en el año 1774, quedando inmortalizada para la posteridad en una magnífica estampa conservada en el Museo del Prado.

Tras el fallecimiento del animal favorito del infante, se ordenó que la disecasen, perdiéndose posteriormente el cuerpo por causas desconocidas.

 

Distribución del edificio

El edifico presenta una curiosa distribución, habitual en este tipo de construcciones. Se define por una planta circular con patio central y pozo,que se divide en 14 estancias perimetrales para albergar a los animales a cubierto y con una pequeña trampilla de salida a la parte exterior de estas jaulas en cada una de ellas (la impronta en el suelo de los muros que sustentaban estas jaulas exteriores se ha conservado en alguna ocasión; y en el resto, se ha recreado). A este curioso edificio con forma de anillo se adosa otro en forma de “T” destinado a los usos vinculados con el aviario y en la parte trasera se encuentra la casa del guarda.

La restauración de un bien patrimonial, como la Casa de aves, ha requerido de un profundo estudio histórico y arqueológico. En el caso que nos ocupa, los trabajos arqueológicos se realizaron, tanto antes, como durante las obras y permitieron documentar y recuperar aspectos muy interesantes sobre su construcción como suelos empedrados, las estructuras que soportaban las jaulas exteriores para las aves y diferentes elementos arquitectónicos.

 

Un museo

El destino de esta Casa de aves es generar una zona ajardinada a su alrededor y en su interior tendrá en 2022 una excepcional instalación museográfica, que complementará a la vecina aula medioambiental y al propio palacio.

De este modo, se pretende contar a los ciudadanos la relación entre la humanidad y los animales salvajes a lo largo de su historia, cómo estos han sido utilizados para ejercer el poder, la ostentación, como elemento decorativo, como compañía, como símbolo, como culto, como misterio, etc. En definitiva, otro recurso patrimonial y cultural más en Boadilla del Monte.

 

Por cierto, se me olvidaba: la cebra, al igual que el infante, ya ha regresado a palacio.