Reportaje

Antonia Revuelta, premio 'Palacio del Infante 2014'

La madre de María Piedad García, la vecina de Boadilla del Monte desaparecida hace casi cuatro años, ha recibido el galardón que cada año concede la asociación Boadilla Activa. Un premio que el jurado le ha entregado por "su entereza, serenidad y firmeza ante la adversidad". Tras la desaparición de su hija, Toñi dedica gran parte de su tiempo al cuidado de sus dos nietos, de 4 y 13 años. Su sueño: Que su hija aparezca cualquier día. Una esperanza que no ha perdido.

 

Nació hace 66 años en Villaviciosa de Odón, pero “desde que cumplí los dos años vivo en Boadilla”. Antonia Revuelta –o Toñi, como la conocen todos– conserva en su memoria muchos recuerdos de infancia de Boadilla. “Sobre todo del palacio. Allí íbamos a jugar con las niñas y las monjas, a coser... Jugábamos, cantábamos, hacíamos teatro los domingos e incluso a veces dormíamos en el palacio”.

 

Tiene tres hijos –Ricardo Luis, Jorge y María– y cuatro nietos. La desaparición de su hija pequeña, María Piedad García, el 11 de diciembre del año 2010, hace casi cuatro años, por un presunto delito de violencia de género, marcó un antes y un después en su vida y la de sus otros dos hijos, muy unidos a su hermana pequeña. Desde ese día, Toñi se hizo cargo de los dos hijos de su hija, Alejandro Babilés Aitor, que entonces tenían nueve años y apenas unos meses, respectivamente.

 

Los esfuerzos por encontrar a María han sido muchos y prácticamente no han cesado. Pero tras todo el tiempo transcurrido y ante la falta de pistas, la incertidumbre sobre que pasó aquella noche y dónde está María siguen sin despejarse.

 

Sin perder la esperanza

 

Toñi nunca ha perdido la esperanza de que su hija aparezca tarde o temprano: “No me cabe en la cabeza que el padre de su hijo la haya matado y la haya dejado tirada por ahí. Creo que si no ha aparecido muerta, estará viva. Que alguien la tiene retenida”. Pensamientos que cada día pasan por su cabeza hasta el punto de que a veces cree que se va a volver loca si no aparece ella, viva o muerta. E insiste que se siga investigando cada pista por pequeña que sea.

 

Ver crecer a sus dos nietos sanos, los hijos de su hija a los que cuida desde entonces, tampoco es consuelo, “porque todo lo asoció con su madre”, nos cuenta.

 

Premio a la entereza

 

Haber recibido el premio Palacio del Infante que desde hace tres años concede la Asociación Boadilla Activa (ABA), “me ha dado gran alegría, sobre todo por el cariño con el que se me ha dado”, nos cuenta. De hecho, acude a la entrevista orgullosa con la medalla recibida. Un premio que, tal y como explicó el día de la entrega el presidente de la asociación, Jesús Egea, el jurado se lo ha concedido porque “Antonia Revuelta es un ejemplo de entereza y serenidad en unas circunstancias tan complicadas y sentimentalmente adversas como las que le ha tocado vivir. Toñi no solo se ha enfrentado a la situación no cesando en la posibilidad de encontrar a su hija, sino que se ha hecho cargo de sus nietos actuando como madre-abuela”. Por sus nietos se acaba de sacar el carné de conducir, para traerlos y llevarlos “al cole, al fútbol...”

 

Toñi reconoce que sin el apoyo recibido, apenas podría haber salido adelante con su modesta pensión y muchos gastos que pagar (entre ellos, la hipoteca de la casa de su hija, pues al no haber aparecido, no se pueden cobrar los seguros de muerte o invalidez contratados por ella). Mercadona (empresa donde trabajaba María hasta su desaparición) le ayuda con los gastos de manutención de los niños; el Casvi, colegio en el que estudian, se ha hecho cargo de sus gastos de estudio; el club de fútbol Nuevo Boadilla, donde juegan sus nietos, también le echa una mano. Al igual que su familia, parte del vecindario, Cruz Roja, Cáritas, los Servicios Sociales municipales, el alcalde, Antonio González Terol, la Guardia Civil, la Policía Local... No quiere dejar de darle las gracias a cada uno de ellos por su ayuda y apoyo durante todos estos años.

 

“La gente se ha volcado conmigo. Todos. No pensaba que me querían como me quieren”, nos cuenta. Un calor que le ha ayudado a vivir durante todos estos años angustiada y pendiente de una llamada, una noticia que no llega: la aparición de su hija, María.