María García Almenta: Belleza a flor de piel

Con sólo 18 años, María García Almenta ha ganado el prestigioso concurso Elite Model Look España 2015, punta de lanza de una prometedora carrera sobre la pasarela que, sin embargo, persigue compatibilizar con sus estudios de ingeniería de la energía. Esta es la historia de una top model en ciernes.

María García Almenta, modelo.
María García Almenta, modelo. Foto: Emilio Navas).
María García Almenta, modelo. Foto: Emilio Navas.
María García Almenta, modelo. Foto: Emilio Navas.

María García-Almenta nació en Madrid en 1997 y vive en Boadilla del Monte con su familia desde hace 13 años. Estu­diante del CEIP Príncipe Felipe y después del Colegio Everest, ha residido en Turquía por espacio de tres años, donde estu­dió en el sistema británico. De ahí un “inglés que manejo casi como lengua materna”, precisa a Sólo Boadilla.

María aspira a ser, en realidad ya es, modelo profesional, o si se prefiere, maniquí de moda. A sus 18 años ha ganado la edición 2015 del prestigioso concurso mundial Elite Model Look España, organizado por la agencia Elite Model Management para encon­trar a nuevas modelos. A día de hoy divide su tiempo entre sus estudios de Ingeniería de la Energía, que cursa en inglés en la Uni­versidad Carlos III, y la preparación de la final mundial del Elite Model Look, que tendrá lugar en Milán a finales de noviembre.

“Me presenté al certamen sin saber qué podía pasar –señala–, pero me gusta la moda desde hace mucho. Me enteré del concurso vivien­do en Turquía. Siempre quise hacer esto. De pequeña, las amigas de mi madre me animaban a ser modelo. De vuelta a España, trabajando como monitora, me presenté al casting online, y aquí estoy”.

María luce un encanto evidente; salta a la vista. Pero la suya es una belleza serena, de suaves facciones que resaltan su juventud. Alta –mide 1,78 metros– y espigada, mueve su largo y fino cabello con habilidad profesional. Y, sobre todo, habla y se explica con orden y decisión, igual que posa frente a la cámara en nuestra sesión, como si lo llevara haciendo toda la vida. “En casa sabían lo que quería, me ven madura y tienen claro que nunca tiraré todo por la borda. Sin ellos no habría llegado hasta aquí”.

¿Cómo fue el concurso? En Barcelona, en un estudio, con sesiones fotográficas, multitud de entrevistas… Acabamos como finalistas ocho chicas y seis chicos. Para la final, en agosto nos enseñaron a desfilar, nos asesoraron bloggeres, especialistas de revistas de moda...

¿Había algo más difícil que Ingeniería de la Energía? Mi pa­dre dice que tengo cabeza de ingeniero. Me gusta, siempre fui de ciencias y números, buena estudiante. Además, el ambiente universitario es fantástico, con profesores muy buenos y estu­dio en inglés. Estoy muy contenta con todo.

¿Vive un momento dulce? No me paro a pensar “eres modelo”, pero a veces advierto el vértigo bueno que atravieso. El sueño se hace realidad, es fantástico. Además, mi entorno conoce mi faceta artística y actúa con normalidad.

¿Tiene previsión de trabajo? Cuando pase la final será el mo­mento de analizar ofertas y de elaborar una agenda, hacer un

book… Tendré que vivir entre Barcelona, que es el epicentro de la moda en España, y Madrid. No me preocupa no acabar la carrera a tiempo. Lo importante es tener claro lo que quieres y luchar por ello. Si trabajas duro, se puede. Además, sigo sien­do buena estudiante. Si no acabase ingeniería, estudiaría otra cosa, porque me gusta aprender, incluso a distancia.

¿Cómo es su entorno? Soy la mayor de cuatro hermanos y me llevo muy bien con todos. Soy muy mamá (sonríe). Me han apo­yado mucho, hasta los pequeños. Y por supuesto, mis padres.

¿Y sus aficiones? Me gusta estar en casa, no desfasar. Salgo con mi novio, mis amigos y mi entorno de la parroquia (del Cristo de la Misericordia). Me encanta bajar a Madrid, visitar museos y exposiciones… También hago mucho deporte, sobre todo pilates y natación. Y quiero empezar a correr, aunque es duro.

¿Qué le parece Boadilla? Ha pasado de ser un pueblo a un lu­gar donde hacer tu vida. El monte es fantástico, hay montones de bibliotecas, parques para niños, un ambiente de comunidad muy familiar… Me gusta salir a la calle y cruzarme con la gente que conozco. Me veo viviendo aquí ya casada.

¿Cambiaría algo? Puede que mejorar el transporte público, pero me gusta tanto todo que, en realidad, no hay nada de lo que quejarse.

¿Qué opinión le merece la eterna polémica sobre la extrema del­gadez de las modelos? Cada vez son más las que salen quejándose de la escasez en la masa corporal. Hay países con legislación sobre esto, y donde falta, se está reclamando. Cualquier industria funciona con una buena base, y los cuerpos sanos y deportistas están volvien­do. Ojalá llegue el día que, si llego a ser famosa, pueda hablar en público de todo esto, ser una referencia a seguir, sana y feliz.

¿Se cuida mucho? ¿Cómo se prepara? Tengo claro que el cuerpo es mi herramienta de trabajo. Sí, pero comiendo bien, bebiendo mucha agua, durmiendo todo lo posible… Me en­canta la comida, y de vez en cuando cae alguna hamburguesa. A todo el mundo debería caerle una (ríe). También leo mucho y me informo sobre la moda, intentando aprender lo máximo e incluso preparándome para afrontar entrevistas.

La moda puede ser despiadada… Depende de tu personalidad y de tus valores, que deben ser claros. Tengo ganas de vivir la final y de representar a España. Va a ser una experiencia inolvi­dable, gane o no. Estoy muy agradecida por esta oportunidad, pero si no funciona, no importa. Volveré a mi vida sin problema. Estoy rodeada de los míos, que me guían y asesoran.