La otra cara de la seguridad en Boadilla del Monte

Entrevista a Guillermo Fernández, alférez comandante del puesto de la Guardia Civil de Boadilla del Monte.

Guillermo Fernández, responsable deel puesto de la Guardia Civil de Boadilla del Monte.

La seguridad ciudadana en Boadilla del Monte es cosa de dos: la Policía Local y sus 86 miembros, y la Guardia Civil. En el cuartel de Boadilla la benemérita tiene actualmente 72  agentes. Guardias que realizan al año una media de cien detenciones y unas 3.000 diligencias para los juzgados de Móstoles.


El alférez Guillermo Fernández dirige el trabajo de este equipo de personas. Este gallego de 38 años, casado y con dos hijos, llegó a Boadilla en noviembre de 2005. Entonces, la plantilla del cuartel era de 48 guardias civiles.


Durante estos días prepara el dispositivo especial de vigilancia de cara al verano, “aunque son los meses de noviembre y diciembre en los que más robos se producen”, afirma.


¿Cuál es su relación con los vecinos? Para empezar, me considero un vecino más de Boadilla. Durante el tiempo que llevo al frente del cuartel, he intentado conocer, de forma directa y personal, las inquietudes y necesidades de quienes viven o trabajan en aquí, directamente con ellos o a través de las comunidades de propietarios, los representantes de las urbanizaciones o comercios... Las puertas del cuartel y mi despacho siempre han estado abiertas a quienes deseen contarme personalmente sus inquietudes. De hecho, les invito a que lo hagan.


¿Y con la policía local? Los mandos del cuartel estamos en contacto permanente con los responsables municipales de seguridad para coordinar nuestro trabajo; sucede lo mismo en el día a día en la calle entre los guardias y los policías locales. Existe además una frecuencia de emergencia que funciona muy bien y nos permite estar en permanente contacto vía radio ante cualquier incidente.


¿Es Boadilla un municipio seguro? Sí. Desde luego que es comprensible que no piense lo mismo quien ha sido víctima de algún delito. Pero si tenemos en cuenta la población de la localidad y el número de delitos que se producen, sí se puede considerar a Boadilla un pueblo seguro.


¿Cuáles son los principales problemas a los que deben hacer frente? Fundamentalmente los robos en chalés. Aquí no hay una delincuencia propia, con las lógicas excepciones. La mayoría de los actos delictivos ante los que actuamos los protagonizan personas que vienen de otros lugares de la Comunidad a un municipio con muy buenos accesos, lo que facilita en este sentido la actuación de los delincuentes.


Y de ahí los controles. Sí.  Son controles preventivos. Los montamos en los acceso a la localidad y lugares que consideramos estratégicos. Todo ello puede producir pequeñas molestias a los ciudadanos, y desde aquí les pedimos disculpas por ello, pero esta presencia uniformada en dichos  puntos de control persiguen un bien colectivo: evitar que se comentan delitos.