El asentamiento visigodo de 'La Vega'

En 1996, con motivo de las obras llevadas a cabo en el llamado Sector 4 de Boadilla del Monte (junto a la M-50), se localizaron distintos restos de un poblado visigodo -son muy pocos los hábitats visigodos encontrados hasta la fecha-, al que se denominó La Vega.

Arriba, anverso y reverso de la moneda de oro Triente de Egica-Witiza (Imagenes del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid. Mario Torquemada). Abajo, el plano de poblado realizado por las arqueólogas Mar Alfaro y Asunción Martín.

Durante el siglo V, la Hispania Romana va siendo ocupada por los visigodos, esos bárbaros que venían del norte de Europa arrasando poblaciones y haciéndose con el control. El imperio romano hacía tiempo que fenecía sin remedio, por lo que los bárbaros encontraron resistencia, pero cada vez más debilitada política y militarmente. En pocos años se hicieron con la Península Ibérica, implantando una monarquía visigoda al mando del rey Atanagildo.


Los visigodos, poco avanzados y acostumbrados sólo a luchar, nos dejaron pocas huellas de su existencia en lo que a construcciones se refiere. Generalmente aprovechaban los asentamientos romanos ya existentes y no mejoraron prácticamente nada, con lo que sus poblados eran bastante austeros. Pero lo que sí constituye un factor diferenciador fueron las necrópolis, de las que se han encontrado varias en la comunidad madrileña: Daganzo, Camino de los Afligidos y en los últimos años en Boadilla del Monte.

 

Primeros hallazgos

 

En 1996 se llevaron a cabo obras para la urbanización del denominado Sector 4, junto al centro urbano de Boadilla. Esta zona también queda dentro del Área de Protección Arqueológica declarada Bien de Interés Cultural (BIC), por lo que se procedió a un peritaje de la misma. Se hallaron restos de un poblado visigodo al que denominaron La Vega, según el topónimo existente en esa zona, que se encuentra enfrente de la villa tardorromana La Pingarrona, antaño separadas por el Arroyo de los Pastores, en la actualidad por la M-50.

 

Este hallazgo fue de gran importancia para los investigadores, ya que son muy pocos los yacimientos visigodos pertenecientes a hábitats que se han encontrado. Hasta el momento, en general, han sido las necrópolis o restos de tipo religioso en las que se han centrado las excavaciones arqueológicas.

 

La conclusión, tras los estudios realizados por las arqueólogas Mar Alfaro y Asunción Martín (publicado en el Boletín de la Asociación Española de Amigos de la Arqueología), fue que se había hallado una pequeña aldea (vicus) de unos 2.000 m2 de extensión, de cronología visigótica, en la cual se observaron al menos tres momentos distintos de desarrollo.

 

Aunque el que se vio plenamente configurado fue el último momento de ocupación, en el que aparecían ocho habitaciones que consideraron principales. Eran de planta cuadrada o rectangular, que oscilaban entre 20-27 m2, en algunos casos poseían un pavimento de buena calidad, de consistencia plástica con tejas incrustadas y en dos de ellas se hallaron restos de un hogar.

 

En cuatro habitaciones aparecían otras estancias más pequeñas adosadas a sus fachadas, que probablemente fueran pequeños almacenes o cobertizos para guardar instrumentos de trabajo.

 

El poblado sería de carácter agropecuario manifiesto en la aparición de gran cantidad de recipientes de almacenaje así como elementos relacionados con el ganado como son las esquilas. En este yacimiento aparecieron bastantes silos y, en la zona del patio, un horno para cocer el pan; también abundantes piedras de molino y restos de una prensa.

 

Es muy posible que, al igual que otros asentamientos, para la construcción del poblado de la Vega, en algún caso hubieran utilizado materiales, principalmente piedra, provenientes de otros lugares como la villa tardorromana de la Pingarrona, ya que se halló un ara romana en una de las habitaciones que había sido utilizada simplemente como material constructivo.

 

Recomiendo, por último, la visita al Museo Arquelógico Regional en Alcalá de Henares, ya que a pesar de ser un gran desconocido, guarda piezas interesantísimas halladas en la Comunidad de Madrid, entre ellas las de los yacimientos La Vega y La Pingarrona de Boadilla del Monte. Especialmente a los niños y jóvenes, cuyos colegios e institutos deberían organizar visitas allí para que conozcan el pasado de nuestra localidad.

 

 

Objetos hallados en el yacimiento

 

Tras el análisis del material arqueológico se dató la villa en un momento avanzado de la antigüedad tardía, los inicios del siglo VIII, que se confirmó con el hallazgo de una moneda de oro, un triente de Egica-Witiza (en la página siguiente), perteneciente a la ceca Tarraconensis, fechada entre los años 696 y 702 d.C.

 

En la actualidad la zona se encuentra urbanizada con nuevos edificios. Todos los restos arqueológicos hallados en Boadilla del Monte se trasladaron al nuevo Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, en Alcalá de Henares, donde actualmente se encuentran expuestas, y a quienes agradecemos la cesión de las imágenes de las mismas para este reportaje.

 

Entre los elementos encontrados cabe destacar un instrumento cortante de 43 cm. de longitud y otros útiles de uso doméstico, como son una pinza y un cencerro de hierro, además de una gran variedad de puntas y clavos. Se recuperaron unos 4.500 fragmentos de cerámica correspondientes a grandes recipientes para almacenaje de líquidos y sólidos, así como a distintas ollas para la cocción de alimentos al fuego, de líneas muy sencillas y sin ornamentación.