¿Cómo surge 'Welcome to Holland!?'
Se trata de una obra autobiográfica en la que cuento como fue mi maternidad en Estados Unidos tras vivir un giro que lo cambió todo. Mi hija sufrió un daño cerebral al nacer que casi acaba con ella y le dejó grandes secuelas. En aquel momento, mi vida se vino abajo y necesité algo a lo que agarrarme para salir adelante. Me refugié en mi arte y, gracias a mi experiencia en terapias expresivas en Lesley University, aprendí a poner mi experiencia al servicio del arte para sanar y encontrar esperanza.
"Desarrollé esta pieza porque necesitaba dar sentido a una realidad que llegó a romperlo todo"
Desarrollé esta pieza porque necesitaba dar sentido a una realidad que llegó a romperlo todo. Y en medio de esa ruptura tuve que aprender a bailar con los zapatos que me habían tocado. Unos zapatos que al principio dolían, incomodaban y pesaban muchísimo, pero que poco a poco fui haciendo míos hasta aprender a moverme con ellos.
Fue una obra que me permitió salir adelante, reconstruirme y encontrar la fuerza para entender quién era yo dentro de esta nueva realidad. Y, de alguna manera, también me llevó a convertirme en la artista que siempre soñé ser.
¿Por qué Holanda?
Pues, a diferencia de lo que mucha gente pensó en algún momento, nunca he vivido literalmente en "Holanda". Es un lugar metafórico en el que aterricé cuando la vida dio un giro inesperado. La obra está inspirada en el conocido texto Welcome to Holland, de Emily Kingsley, que compara la experiencia de tener un hijo con discapacidad con llegar inesperadamente a un país distinto al que habías imaginado.
Pero en mi obra cuestiono, deconstruyo y reinterpreto "Holanda", llevando esa metáfora hacia algo mucho más amplio que abarca todos esos caminos inesperados que cambian nuestra vida y nos obligan a reconstruirnos.
¿Qué mensaje pretende transmitir?
Es un mensaje de esperanza. De entender que en la vida los cambios ocurren constantemente y que, nos guste o no, todos vamos a ir alguna vez a "Holanda". Es decir, todos vamos a encontrarnos con una realidad que no elegimos y a la que tendremos que aprender a adaptarnos. También busca recordarnos que no estamos solos, que no hace falta entenderlo todo para ser capaces de movernos en los zapatos del de al lado. Todos tenemos nuestras propias "Holandas" y, en ellas, podemos aprender a bailar, aunque no conozcamos el ritmo de la melodía.
"Espero que podamos enseñar a nuestros hijos a mirar la diferencia desde la empatía, la inclusión y la humanidad"
Además, aunque la obra no va específicamente sobre discapacidad, sí es autobiográfica y en ella comparto mi manera de mirar esta realidad: desde el amor, sin embellecimientos ni dramatismos, pero de forma profundamente real.
De la misma manera que yo transformé mi mirada sobre el mundo y la discapacidad, espero que esta obra también ayude a transformar la de otros, para que podamos enseñar a nuestros hijos a mirar la diferencia desde la empatía, la inclusión y la humanidad.
¿La realidad se puede mirar también desde el humor?
Sí, el humor ayuda a sanar y a atravesar situaciones difíciles. Forma parte de mi manera natural de comunicarme y aparece de forma espontánea cuando el público se reconoce en esa realidad cotidiana, humana y a veces caótica. No es un espectáculo de comedia, pero la risa surge de forma muy natural cuando uno se ve reflejado en el otro. Y ahí aparece también una forma de conexión, de alivio y de compañía.
¿Qué significa para ti llevar esta pieza al escenario?
Es algo profundamente personal. Esta obra representa años de transformación, vulnerabilidad y crecimiento. Cada vez que me subo al escenario con ella abrazo un poco más mi historia y la de tantas otras familias que también viven esta realidad. Es una forma de gritar al mundo un mensaje lleno de amor, empatía y humanidad.
Para mí, esta pieza es un ofrecimiento al público, porque comparto una historia muy íntima y personal en la que otros pueden verse reflejados. Y ser capaz de hacer sentir al otro que está vivo, acompañado y comprendido, es un privilegio enorme.
"Cada vez que me subo al escenario con ella abrazo un poco más mi historia y la de tantas otras familias que también viven esta realidad"
Presentarla en Boadilla tiene además un significado muy especial. Es la primera vez que vuelvo a subirme a un escenario aquí desde que me fui a Estados Unidos hace más de diez años.
De alguna manera, siento que también es volver a presentarme delante de mi propia comunidad como la mujer, madre y artista en la que me he convertido.