"Ayudo a las personas a descubrir cómo va a evolucionar la tecnología y cómo va a afectar a sus vidas"
Mónica, ¿qué significa ser educadora de futuros? Soy consultora y coach de educación digital, pero desde una perspectiva más amplia: lo digital no está solo en una tableta, sino en todo lo que hacemos.
Ayudo a las personas a descubrir cómo va a evolucionar la tecnología y cómo va a afectar a sus vidas. Se trata de aprender a convivir con un mundo digital, que ha venido para quedarse, de una manera más amigable y equilibrada.
¿Estamos preparados para ese futuro?
Bueno, estamos en pleno proceso de cambio. Necesitamos una educación más integradora e intergeneracional que nos ayude a entender este nuevo mundo. Salud, educación, política o comunicación, por citar algunos campos, no volverán a ser iguales.
¿Cuál es el papel de la educación? Hay que recuperar el pensamiento crítico. Hasta ahora, la educación no siempre lo ha potenciado y el mundo digital nos ha envuelto de repente. Las normas en el manejo de la tecnología son necesarias, pero las normas limitan, no educan. La educación tiene más que ver con conversar, comprender y aprender a tomar decisiones.
"Hay que conocer cómo funcionan las técnicas digitales, pero también cómo funciona nuestro cerebro"
¿Cómo podemos hacer un buen uso de la tecnología? Primero tenemos que ser conscientes de cuál es nuestra relación con ella y después introducir pequeños cambios. Hay que conocer cómo funcionan las técnicas digitales, pero también cómo funciona nuestro cerebro. En el fondo, se trata de humanizar la tecnología y conseguir que el control lo tengamos nosotros, no ella.
Entonces, la tecnología es el problema... No, ya no podemos vivir sin ella y además ofrece enormes posibilidades muy positivas. El problema aparece cuando perdemos el control. Es como si nuestro coche decidiera que tenemos que conducir 24 horas seguidas o eligiera por nosotros el destino al que tenemos que ir. Lo mismo ocurre con la tecnología: debemos decidir cuándo, cómo y para qué la utilizamos.
¿Las empresas tienen responsabilidad en este aspecto?Por supuesto, son responsables de lo que están creando. Ahora que se ha provocado tanto revuelo alrededor de la inteligencia artificial hay que tener claro que no funciona sola: hay personas detrás. Necesitamos acuerdos globales sobre su uso y sistemas de seguridad adecuados. La tecnología debe estar al servicio de las personas, no al revés.
¿Qué importancia tienen los hábitos digitales?¡Mucha! Lo primero es distinguir que no es lo mismo el móvil que las aplicaciones que utilizamos en él. Algunas redes sociales o videojuegos están diseñados para que pasemos el máximo tiempo posible conectados. Sin embargo, no solo importa cuánto tiempo les dedicamos, sino qué contenido consumimos.
¿Y para los niños y adolescentes? Hay que acompañarlos en el proceso de aprendizaje digital. Si esperamos demasiado para educarlos en el uso de la tecnología, será más difícil que nos escuchen. Y después hay que diferenciar entre unas aplicaciones y otras. No todas tienen el mismo efecto en el cerebro.
Por ejemplo, Tik Tok muestra su contenido a tanta velocidad que deja poco espacio para pensar o para las emociones. Y desde luego, no olvidar que, como humanos, tanto mayores como pequeños, necesitamos espacios para aburrirnos, descansar y desconectar.
"La educación digital debe ser para todos"
¿Qué ocurre con las personas que se quedan fuera del mundo digital?Pues que se quedan fuera de la sociedad. Hay que prestar especial atención a los colectivos vulnerables y a las personas mayores. La educación digital debe ser para todos.
Entonces, ¿cuál sería el objetivo?Alcanzar lo que yo llamo la “armonía digital”, es decir, encontrar un equilibrio entre nuestra vida y la tecnología. Las técnicas digitales son herramientas y, como tales, hay que aprender a usarlas, pero también necesitamos conocernos mejor y saber como funciona nuestro cerebro para poder gestionarlas.