Marta Sánchez (22 años) acaba de terminar Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense de Madrid. Y aunque todavía le queda realizar el trabajo fin de grado, ya se ha matriculado en su siguiente objetivo académico: Publicidad. Su hermano, Álvaro (28 años), está estudiando Historia. Ambos tienen altas capacidades. Comparten también diagnóstico en Ataxia de Friedreich, una enfermedad neurodegenerativa hereditaria que afecta principalmente al sistema nervioso y al corazón. La causa: una mutación en el gen FXN del cromosoma 9 que provoca una pérdida gradual de la coordinación y el equilibrio, debilidad muscular y alteraciones en el habla. Y, con el paso del tiempo, perdida de la autonomía personal. Los dos hermanos necesitan la silla de ruedas para moverse.
Para sus padres, Pilar y Ángel, no ha habido otra noticia peor en sus vidas. Reaccionaron poniendo en marcha la Fundación Almar (de Álvaro y Marta). Una entidad que desde 2011 trabaja para dar visibilidad a esta enfermedad rara –afecta a más de 3.000 personas en España. En Boadilla, también la sufre Carolina Juzdado–, facilitar apoyo a los afectados y sus familias, hacer ruido para que no se olviden de ellos y buscar fondos para financiar la investigación en terapia génica que les dé, por fin, la ansiada cura.



