Boadilla y su historia

Las aves del infante don Luis

Entre las numerosas colecciones que el infante don Luis reunió en su residencia de Boadilla del Monte hubo una especialmente singular: la de aves vivas. Estas especies se alojaban en la Casa de Aves. Gracias a distintos documentos conocemos hoy el alcance de la misma y su importancia.

 

La Casa de Aves, restaurada por el Ayuntamiento de Boadilla del Monte en 2021 y situada junto al Palacio del infante don Luis, fue conocida durante décadas como “el gallinero del infante”. Sin embargo, las investigaciones más recientes permiten demostrar que aquel edificio albergó una colección mucho más variada y valiosa de lo que se había pensado.

Hasta la fecha, las referencias sobre las aves del infante don Luis se apoyaban en dos ideas principales. Por un lado, las especies presentes en las colecciones de la familia real repartidas entre los distintos reales sitios. Por otro, la creencia de que en Boadilla se criaban sobre todo gallináceas y otras aves destinadas al consumo de la corte. Es indudable que las aves de corral utilizadas para abastecer el palacio ocuparían parte de la Casa de Aves, pero no fueron sus únicos habitantes.

En la actualidad existen tres grandes fuentes de información sobre las aves del infante: los frescos de su sala de billar en el Palacio Real de Madrid (en la imagen superior); su colección de aves disecadas (ambas tratadas en anteriores artículos de Solo Boadilla); y, como principal novedad, una serie de cartas que relacionan directamente estas aves con el entorno del palacio de Boadilla y con el propio infante.

La búsqueda de fuentes primarias realizada en el marco de una investigación universitaria ha sacado a la luz cinco documentos originales que vinculan de forma clara el envío o la posesión de aves con la figura del infante don Luis. Tres de ellos están fechados entre 1764 y 1775, cuando el infante ya tenía relación directa con Boadilla. Los otros dos, de 1789, son posteriores a su fallecimiento, aunque hacen referencia directa a su palacio y describen una situación heredada de la época en la que vivía allí.

 

Envíos de animales desde ultramar

  • Uno de estos documentos es una carta fechada el 21 de julio de 1764. En ella, el marqués del Real Tesoro, Joaquín Manuel de Villena, informa a Julián de Arriaga, secretario de Marina e Indias, del envío de un papagayo procedente de ultramar junto con unos dibujos del animal. En una anotación al margen puede leerse que el grupo del canuto con el papagayo es del infante don Luis, una referencia que confirma el interés del infante por este tipo de aves exóticas.
  • Otra carta revela una segunda vía de incorporación de nuevas especies: los comerciantes y viajeros que recorrían Europa y Asia. El 4 de enero de 1774, Varachan, un comerciante establecido en París y próximo a la corte española, escribió a Pedro Franco Dávila, fundador del Real Gabinete de Historia Natural, para preguntar si en España ya existían determinados faisanes exóticos (chinos, dorados, plateados y blancos) que pensaba traer de sus viajes. Varachan señalaba que le habían asegurado que tanto el rey como el infante don Luis poseían ejemplares, aunque él mismo expresaba sus dudas.
  • El tercer documento está fechado el 17 de julio de 1775. En él, Juan de Araoz, comandante general de Marina de la isla de Cuba y jefe de Escuadra, comunica a Julián de Arriaga el envío al infante don Luis de varios animales remitidos por el gobernador de Manila, entre los que figuraba una cacatúa.
  • Finalmente, las dos últimas cartas están fechadas en 1789 y están relacionadas con la testamentaría del infante. Recordamos que murió el 7 de agosto de 1785. En ellas se describe el problema que los faisanes ocasionaban en los jardines y huertos del palacio de Boadilla. La primera fue enviada por el conde del Carpio al conde de Floridablanca el 13 de enero de ese año, y la respuesta de este último llegó el 9 de marzo.

Estas son las únicas cartas conocidas que mencionan conjuntamente tanto al infante don Luis como a su palacio de Boadilla del Monte. Además, documentan el desenlace de esta singular colección, ya que los faisanes fueron finalmente trasladados a la Casa de Campo.

 

Toda la información aportada por estos documentos, unida a las fuentes ya conocidas, permite reconstruir con bastante precisión la colección de aves del infante don Luis. Entre las especies identificadas figuran papagayos, cacatúas, loros, guacamayos, gallinas de Guinea, gallinas araucanas, gallinas cubalayas, gallinas comunes, pintadas, pavos, pavos reales, palomas, perdices, codornices, urracas, tórtolas, faisanes comunes, faisanes chinos, faisanes dorados, faisanes plateados y faisanes blancos.

A punto de celebrar el tercer centenario del infante, en 2027, estas cartas nos recuerdan que la Casa de Aves de Boadilla no fue simplemente un gallinero, sino el espacio destinado a albergar una notable colección de aves, reflejo del interés científico, artístico y coleccionista del infante don Luis, una de las figuras más singulares de la Ilustración española.

 

* Este artículo es un extracto del proyecto final del Grado de Historia, Geografía e Historia del Arte (UOC) de Raúl Martín Feliú, titulado La casa de aves del complejo palaciego del infante don Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio en Boadilla del Monte, segunda mitad del siglo XVIII. 2026.