La Casa de Aves, restaurada por el Ayuntamiento de Boadilla del Monte en 2021 y situada junto al Palacio del infante don Luis, fue conocida durante décadas como “el gallinero del infante”. Sin embargo, las investigaciones más recientes permiten demostrar que aquel edificio albergó una colección mucho más variada y valiosa de lo que se había pensado.
Hasta la fecha, las referencias sobre las aves del infante don Luis se apoyaban en dos ideas principales. Por un lado, las especies presentes en las colecciones de la familia real repartidas entre los distintos reales sitios. Por otro, la creencia de que en Boadilla se criaban sobre todo gallináceas y otras aves destinadas al consumo de la corte. Es indudable que las aves de corral utilizadas para abastecer el palacio ocuparían parte de la Casa de Aves, pero no fueron sus únicos habitantes.






