Boadilla y su historia
La Guerra Civil en España (V): personajes

Oliver Law
Oliver Law (Estados Unidos, 23 de octubre de 1900–Brunete, 9 de julio de 1937) fue el primer afroamericano que dirigió una unidad de tropas blancas estadounidenses. Estaba afiliado al partido comunista y fue un activista consumado en las manifestaciones contra el fascismo. En 1936 partió desde Estados Unidos a España para participar como voluntario en la defensa del Gobierno Republicano, uniéndose al batallón Lincoln.
Durante la Batalla de Brunete, en el ataque al Cerro Mosquito el 9 de julio de 1937, estando en la posición más avanzada, fue alcanzado por una bala en el estómago y falleció. En alguna crítica a Law por parte de algún oficial norteamericano, se le atribuye la frase “Aquí en España los galones se obtienen por lo que merecemos, no por nuestro color”.
Harry Fisher, uno de los compañeros de Oliver Law en el ataque al Cerro Mosquito, cuenta en sus memorias: “Las balas parecían tenerle como único objetivo. John le gritó: ¡Al suelo, al suelo! Demasiado tarde. Fue alcanzado en el estómago y se desplomó (...) En menos de una hora había muerto.
Lo enterraron a corta distancia, detrás de nuestras líneas; en la inscripción, hecha con una sencilla tabla de madera, se podía leer: Aquí yace Oliver Law, el primer americano negro que mandó en combate a americanos blancos. Justo entonces oímos que teníamos que retirarnos a nuestra posición de partida”.
Gerda Taro
Gerda Taro (Stuttgart, 1 de agosto de 1910–El Escorial, 26 de julio de 1937), cuyo nombre auténtico era Gerda Pohorylle. Fue la primera mujer fotoperiodista de guerra. En París conoció a otro compañero de profesión que sería su pareja: el conocido fotógrafo Robert Capa. Ambos se trasladaron a España al comienzo de la Guerra Civil y firmaban sus fotografías bajo la firma Capa.
El reportaje en solitario de Gerda de los primeros días de la batalla de Brunete se publicó en la revista francesa Regards el 22 de julio de 1937 y le supuso gran fama. En este reportaje, que firma como Taro, las seis fotografías muestran a las tropas republicanas tras tomar Brunete y Villanueva de la Cañada.
Gerda, conocida entre las tropas republicanas como “la pequeña rubia”, decidió volver al frente al iniciarse el contraataque de las tropas sublevadas. La fotógrafa, que iba subida en el estribo del coche del general Walter de las Brigadas Internacionales, cayó al suelo cuando un tanque ruso T-26B en retirada desordenada hizo que el coche virase bruscamente, siendo arroyada por el tanque. Todavía con vida, fue trasladada a Torrelodones, donde su única preocupación era si sus nuevas cámaras estaban rotas. Al día siguiente, la llevaron a un hospital inglés en El Escorial donde falleció. Gracias a la intervención de Rafael Alberti y María Teresa León, no fue enterrada en una fosa común, trasladándose sus restos a París.
Harold Dahl
Harold Dahl (Estados Unidos 1909- Canadá 1956) primero fue piloto del ejército norteamericano y después piloto comercial. Enterado de que a inicios de la Guerra Civil el gobierno de la república pagaba generosamente a los pilotos extranjeros no dudó en enrolarse bajo el nombre de Hernando Díaz Evans. Su sueldo era de 1.500 dólares al mes, más 1.000 dólares por avión derribado.
Tras una breve formación en el aeródromo de Los Alcázares en Murcia, participó en la Batalla del Jarama, donde fue derribado pudiendo saltar en paracaídas. Meses más tarde participó en la Batalla de Brunete como escolta de los bombarderos Katiuska, pero el 12 de julio de 1937 será derribado por aviones alemanes. Capturado por tropas marroquíes franquistas, que intentaron lincharle, finalmente acabó en el presidio de Salamanca. Desde su encarcelamiento escribió algunas cartas a su esposa, Edith Rogers, una seductora rubia cantante de vodevil.
Según nos cuenta el periodista y escritor Pedro Corral en su libro Con plomo en las alas, la esposa de Dahl escribió una carta a Franco pidiendo benevolencia para su esposo y adjuntó una sugerente fotografía suya, con un vestido de noche de escote generoso que turbó a los oficiales del cuartel salmantino. El Consejo de Guerra condenó a Dahl a la pena capital, pero fue conmutada por cadena perpetua por el propio Franco, pasando tres años en la cárcel de Salamanca hasta que fue liberado en febrero de 1940.
La azarosa vida de Dahl, la historia de su encarcelamiento y petición de clemencia por parte de su esposa cobró fama en Estados Unidos y fue llevada al cine en 1950, con un guion del conocido Billy Wilder y por título Arise, my love. El piloto se divorció poco después.
El general José Enrique Varela
El general José Enrique Varela Iglesias (San Fernando 1891–Tánger 1951) fue un militar que participó activamente durante la Guerra Civil en el bando franquista. Coincidió con Francisco Franco en las campañas del norte de África, donde obtuvo en dos ocasiones (1920 y 1921) la más alta condecoración del ejército español: la laureada de San Fernando.
Precisamente de su estancia en el Rift mantuvo la costumbre de vestir la chilaba sobre el uniforme en algunas campañas militares. Su vinculación con el norte de África fue tal que Franco le llegó a nombrar alto Comisario de España en Marruecos entre 1942 y 1951. Su participación en el golpe de estado del General Sanjurjo en 1932 le supuso su encarcelamiento, donde inició su acercamiento al carlismo.Entre 1932 y 1936 participó en varias conspiraciones e intentos de golpe de estado contra el gobierno de la república.
Los primeros meses de la Guerra Civil, el escenario de sus campañas fue Andalucía, donde la represión en Cádiz fue considerable con miles de víctimas y donde Varela pronunció la frase “en Cádiz no dejaremos un republicano ni nadie que huela a izquierda con vida”. Tras sus campañas por las provincias de Málaga y Córdoba, pasó por Extremadura y participó en la liberación del Alcázar de Toledo del prolongado asedio de las tropas republicanas. Y así Valera escuchó la famosa frase del coronel Moscardó “sin novedad en el Alcázar”.
A partir de entonces, participó en las batallas en torno a Madrid como las de la Ciudad Universitaria, Jarama y Brunete, siendo herido el 25 de diciembre de 1936 en la batalla de la Carretera de la Coruña, días después de la toma de Boadilla del Monte por sus tropas. Durante la Batalla de Brunete tuvo su cuartel en el Palacio de Boadilla y su resistencia al ataque de las tropas republicanas en esta batalla le supuso un gran triunfo. Continuó sus campañas en Teruel, el Ebro y Cataluña.
Tras la guerra, Franco le nombró Ministro del Ejército en su primer gobierno, y será uno de los generales franquistas que fue sobornado por el gobierno de Winston Churchill para convencer a Franco de no entrar en la Segunda Guerra Mundial.
Jack Shirai
Jack Shirai (1900-Villaviciosa de Odón, julio 1937) fue el único japonés conocido fallecido en la Guerra Civil, concretamente en el ataque al Cerro Mosquito (Villaviciosa de Odón) durante la batalla de Brunete. En Japón se han editado dos libros sobre la historia de este brigadista.
Enrolado como marinero recorrió medio mundo hasta que en 1929 arribó a Nueva York donde trabajó como cocinero en varios restaurantes japoneses. Allí se fue introduciendo en los círculos obreros de influencia comunista, lo que le llevaría en 1936 a enrolarse en las Brigadas Internacionales.
A pesar de recibir una escasa formación militar en el campamento de las Brigadas Internacionales en Albacete, su experiencia laboral implicó que, desde un inicio, fuese destinado a la cocina de la Brigada Abraham Lincoln, donde se integraron todos los voluntarios de origen norteamericano.
Harry Fisher en su libro Camaradas nos cuenta que “Jack tenía dos buenos amigos en España, Mel Offsink y Max Krauthamer. Me senté muchas veces en sus charlas informales. Cuando mejor me lo pasaba era cuando hablaban de sus planes para el futuro. Después de la guerra iban a abrir un restaurante entre los tres en el que cualquiera que hubiera luchado en España no tendría que pagar por la comida. Clavarían en el precio a los ricos y abrirían su cocina a los pobres. Shirai se deleitaba describiendo la comida que iba a servir y las exquisiteces que serviría. Al escucharle se nos hacía la boca agua”.
Al parecer Shirai era muy apreciado en el batallón especialmente por su cocina, Harry Fisher dice que “¡vaya si era bueno! Hacía maravillas con los garbanzos y conseguía darles un sabor mejor que cualquier plato de garbanzos que nunca hubiese probado antes”.
Pero el objetivo de Shirai no era ser el cocinero del batallón, si no luchar contra el fascismo empuñando las armas. Su bautismo de fuego fue en la Batalla del Jarama. Posteriormente fue trasladado junto con el Batallón Lincoln a la batalla de Brunete donde el batallón fue masacrado en un difícil ataque al Cerro Mosquito y él resultó muerto.
El japonés Keishi Yasuda ha publicado varios estudios sobre Shirai y nos cuenta como fue alcanzado: “había dejado el cazo y manejaba una ametralladora pesada. La situación se complicaba porque el fuego enemigo había bloqueado un camión que venía con víveres. Jack, sabedor de la importancia de la manutención, salió de la trinchera para tratar de empujar el vehículo y una bala le atravesó la cabeza. Jack era muy apreciado en su batallón y recibió el difícil honor, en esas condiciones, de ser enterrado”.
Harry Fisher recoge el momento “Abajo, en la cuneta cercana al cuartel general, había algunos camaradas muertos esperando para ser enterrados. Uno de ellos era Jack Shirai, nuestro cocinero jefe. Al principio, mirando hacia la cuneta no me di cuenta de que Jack era uno de los muertos. Pero entonces vi a Mel Offsink sosteniéndole y acariciando su cabeza; las lágrimas caían a raudales por el rostro de Mel”.








