Javier López, un atleta todoterreno

Javilo (48), como le llaman sus compañeros deportistas, ha pasado de ser jugador a ser segundo entrenador de la selección española de baloncesto en silla. Este año ha sido muy especial para ellos: acaban de clasificarse para las paralimpiadas de Tokio 2020 y han sido medalla de plata en el Campeonato de Europa celebrado en Walbrzych (Polonia).

Javier López, un atleta todoterreno
La selección es para él su 'otra familia'. Clasificarse para Tokio 2020 ha sido el premio a muchos años de trabajo y esfuerzo juntos.
Javier López, un atleta todoterreno
Su trabajo actual es como profesor de Educación Física en la ESO y dedica parte del curso al deporte adaptado. La educación, según Javier, es el único modo de normalizar la discapacidad.

 

Javier López es un apasionado del deporte desde pequeño, tanto, que estudió INEF. Terminando el quinto curso, le detectaron un cáncer de hueso en la pierna izquierda que acabó con una prótesis de cadera y fémur.

A raíz de su enfermedad, empezó a interesarse por el deporte en jóvenes con discapacidad y la Federación Valenciana de Deporte Adapta- do le fichó para el equipo de Elche de baloncesto en silla de ruedas.

A Javier le encanta perderse por el monte de Boadilla y despejarse

En el 2008 se viene a Madrid, fichado por Ilunion (antigua Fundosa) hasta el año 2011, que forma, junto a Óscar Trigo y Javier Pérez, un cuerpo técnico para la selección, en el que continua.

El tiempo lo saca de donde puede, aunque reconoce que es difícil. De hecho, las paralimpiadas de Tokio van a ser su despedida de la selección. “Es el momento de parar y dejar paso a gente más joven”, afirma.

 ‘Profe’ de Educación Física

“Cuando estaba en Ilunión tenía un contrato, pero ahora me dedico al baloncesto por hobby. Mi trabajo remunerado ahora es ser ‘profe’ de Educación Física en un instituto de Leganés”, explica.

Siempre dedica una unidad del curso al deporte adaptado o lleva a algún deportista para que les de una charla en clase. “Hago de embajador de la discapacidad con ellos y les explico mi visión. Yo creo que la discapacidad es la ‘capacidad de...’, es decir, si no puedo correr, pues soy capaz de hacer otra cosa”, cuenta.

Familiar y divertido

A Javier le encanta perderse por el monte de Boadilla y despejarse. “Para mí es como un pulmón”. Otro de sus grandes apoyos es su familia. Sus dos hijos, Mario (17) y Lourdes (19), y su mujer, Mariana, con quien hace deporte en el grupo Supersónicas. “Es un equipo muy divertido. Nació a través de la Escuela de Atletismo inclusivo en Majadahonda. Somos gente ‘con una edad’, pero con ganas de pasarlo bien”.