"Me veo como una mujer afortunada, porque he aprendido a valorar lo esencial y a vivir con propósito"
Irene, todo el mundo te conoce y sabe lo que te pasó, pero ¿cómo te gustaría que te presentaran? ¿Cómo te ves a ti misma? Como alguien que agradece seguir aquí porque ama la vida. Más allá de lo que me ocurrió, que no me define. Lo que realmente habla de mi son mis ganas de vivir, mi determinación, ilusión, la alegría por mis hijos, por los nuevos proyectos... Me veo como una mujer afortunada, porque he aprendido a valorar lo esencial y a vivir con propósito.
Has sido capaz de convertir una tragedia en una fuente de inspiración para otros. ¿Cuándo sentiste que tu historia podía ayudar a más personas? Al principio, cuando eres tan joven, lo único que haces es luchar por recuperar la vida que tenías antes. Pero con el tiempo, al compartir mi experiencia, veía que a otros les servía para relativizar sus problemas o para levantarse o inspirar fuerza y ganas de dar la vuelta a la tortilla. Entendí que mi historia tenía un sentido. Que si lo había pasado mal, era con un propósito. Ahí descubrí que el dolor, si lo transformas, sirve de algo. Que al final todo merece la pena.
Saber que se puede. Es el título de la charla que vas a dar en Boadilla. En unas pocas pinceladas, ¿qué vamos a escuchar ese día? Vamos a hablar de actitud, de tomar decisiones para ser feliz, de cómo todos, en mayor o menor medida, enfrentamos dificultades, adversidades, tormentas. Más importante que contar lo que me pasó, es lo que podemos hacer con lo que nos pasa. Saber que se puede es recordar que la solución está en tu mano, es tu elección: cómo interpretamos lo que nos pasa, cómo respondemos a las circunstancias y cómo seguimos adelante.
¿Cómo se recupera la alegría cuando la vida golpea fuerte? Orientándonos hacia esas personas que te impulsan, no las que te hunden. No es algo inmediato ni mágico. La alegría se reconstruye en primer lugar aceptando la realidad, sin negarla y sin quedarte atrapado en ella. Después, enfocándote en lo que sí tienes, en lo que sí puedes hacer. La gratitud es clave.
¿Qué o quién te ha ayudado a reconstruirte? Mi familia ha sido fundamental, sin duda. Su amor, su apoyo incondicional. También los médicos que me salvaron, los amigos que no me abandonaron, y muchas personas anónimas que me han demostrado amor y cariño. Por eso siempre digo que tenemos que contar lo que nos pasa para que los demás nos puedan dar su apoyo. El apoyo social tiene un poder curativo mucho mayor que cualquier medicina. Y, por supuesto, la decisión de no rendirme.
"El sentido del humor... ¡es imprescindible! Reírte, incluso de lo difícil, te da un poder sanador"
¿Qué papel juega la resiliencia, el sentido del humor... en todo esto? La resiliencia es la capacidad de mantenerte inquebrantable ante los infortunios de la vida, es volver a levantarte y salir transformado de la caída. Se trata de crecer en la adversidad. Y el sentido del humor... ¡es imprescindible! Reírte, incluso de lo difícil, te da un poder sanador.
Has hablado muchas veces del perdón. ¿Qué significa realmente perdonar para ti? ¿Cómo pueden convivir perdón y justicia? Perdonar no es olvidar ni justificar. Es liberarte del peso del odio y el resentimiento, que al final solo dañan a quien lo siente. Perdonar es una decisión personal de paz. La toma la víctima. Pero la justicia también es necesaria en una sociedad. Una cosa es lo que cada uno elija hacer con su corazón, perdonar es liberarse; y otra lo que corresponde al ámbito legal.
¿Qué te gustaría que las nuevas generaciones entendieran sobre lo que ocurrió en España con el terrorismo? Que conozcan la verdad, que no se blanquee el dolor y no se olvide a las víctimas. Ojalá valoren la libertad y la paz que tenemos hoy, porque no siempre ha sido así. Y que entiendan que la violencia solo engendra violencia y nunca será una vía para conseguir algo.