IES Arquitecto Ventura Rodríguez: "El Aula TEA es un refugio"

Carmen Ochoa y Rut Gijón son las responsables del Aula para alumnos con trastorno del espectro autista (TEA) del IES Ventura Rodríguez. Si algo destaca en ellas es su sonrisa constante y su buen humor. Y, por supuesto, la dedicación total a sus alumnos para facilitarles el camino.

IES Arquitecto Ventura Rodríguez: "El Aula TEA es un refugio"
Los alumnos con trastorno del espectro autista (TEA) del IES Ventura Rodríguez tienen en Carmen y Rut dos grandes aliadas que les ayudan a superarse cada día.

Ellas definen el Aula TEA como un “refugio” y es que, entre sus paredes, sus alumnos encuentran el apoyo y la orientación que necesitan. El lema de Carmen y Rut es “nosotras estamos aquí por y para ellos”, y lo cumplen a pies juntillas durante toda la jornada escolar (y a veces, hasta fuera de ella).

Una de las características del trastorno del espectro autista (TEA) es la dificultad a la hora de manejar la inteligencia emocional que, en el fondo, es el motor que mueve la actividad de cualquier  persona: relaciones laborales, de amistad, familiares, etc.

Aprender a gestionar las emociones y el modo de relacionarse con los demás es una parte muy importante de su trabajo.

¿Qué objetivo tiene el Aula?

Carmen: Pretendemos que nuestros alumnos con autismo se vayan integrando, poco poco, en el aula ordinaria. Nuestra labor principal es trabajar todas las capacidades que podamos potenciar de ellos relacionadas con la comunicación y el lenguaje, las habilidades sociales y la autonomía personal.

Ellos están habitualmente en sus aulas, dando las asignaturas que les toquen, pero con un número determinado de horas para bajar al Aula TEA. Aquí es donde nosotras, bien de manera individual o a través de talleres, trabajamos las tres áreas que comentábamos antes.

"Somos las intermediarias con el profesorado, el punto de enlace"

¿Cómo es la rutina diaria?

Rut: Cuando nuestros alumnos llegan, hacemos “la recepción”, es decir, no van directamente a sus clases sino que pasan antes por el Aula TEA, dejan sus libros y nosotras vemos cómo vienen de estado de ánimo, si tienen algún conflicto… Si vienen alterados, se lo comentamos al profesor o directamente nos quedamos con ellos en la clase.

Somos las intermediarias con el profesorado, el punto de enlace. Ante cualquier duda pueden preguntarnos y les ayudamos a gestionar la situación. Les transmitimos un mensaje de tranquilidad desde el principio. Estamos abiertas a facilitar las  cosas.

¿A vuestros alumnos les cuesta asumir los cambios?

C: Sí, son inflexibles al cambio. Necesitan una planificación: saber qué va a pasar, cuándo va a pasar y cuándo va a terminar. Cuando el pensamiento está así estructurado, su ansiedad baja y entienden mejor el mundo que les rodea. Pero la vida está llena de imprevistos, así que tenemos que enseñarles a no bloquearse cuando sucede algo imprevisto (el autobús no llega a su hora, un profesor no viene…).

La vida está llena de imprevistos, así que tenemos que enseñarles a no bloquearse

Como aprenden mejor a través de lo visual que por información oral, utilizamos mucho los recursos escritos o los dibujos. Para regular el nivel de enfado, por ejemplo, tenemos un termómetro con niveles del 1 al 5: en el 1 y 2 no pasa nada; en el 3, me pongo un poco nervioso; en el 4, la angustia crece; y en el 5, estallo.

Les enseñamos a que se conozcan y a que cuando lleguen al nivel 3 puedan pedir ayuda. Solo así pueden autoregularse y ser lo más autónomos posible. Habladme de los talleres de grupo.

R: Hay dos a los que les tenemos especial cariño, el proyecto círculo de amigos y el proyecto de patio. El primero ayuda mucho a que los chavales se conozcan mejor entre ellos, los que tienen TEA y los que no.

A principio de curso damos una charla en todas las clases y les proponemos ser voluntarios para ayudar a sus compañeros en el Aula TEA. Los que quieren, bajan al aula y trabajamos dinámicas de autoconocimiento (qué prefieres hacer, qué te gusta comer…), juegos (normas sociales, respetar turnos, trabajar en equipo, compartir…).

Lo que conseguimos con esto es que ante cualquier conflicto, los alumnos sin TEA sepan como actuar porque conocen a su compañero con TEA. Conocer algo favorece la aceptación y la adaptación.

El proyecto de patio está abierto a todo el centro. Durante los recreos, el aula está abierta para que todo el quiera pueda venir a jugar, ver una peli… Hay niños a los que no les gusta el patio y les ofrecemos esta opción para que no se sientan desubicados.

Trabajamos mucho con ellos el lenguaje como vehículo de comunicación

¿Y a nivel individual?

C: En las sesiones individuales se trabajan todos los aspectos específicos y concretos del TEA. Incidimos mucho en el lenguaje, como vehículo de comunicación, para regular las emociones…

Les cuesta mucho entender las ironías, los chistes… Ellos son literales con las expresiones. Aquí en el aula, por ejemplo, tenemos una cartulina con lo que significan realmente frases como “se me cae la cara de vergüenza”.

¿Cómo surgió la idea de la carrera solidaria?

R: Ya habíamos hecho carreras solidarias otros años, pero nunca por el autismo. Así que pensamos ¿y por qué no? Con nuestros chicos del Aula TEA diseñamos el cartel y las camisetas, buscamos voluntarios para ir recaudando dinero en los recreos… También nos pusimos en contacto con la asociación Legión 501 y con la empresa Baile activo para que nos acompañaran ese día. Y por supuesto la concejalía nos ayudó mucho con el soporte técnico y el corte de calles.

C: Decidimos que lo recaudado iba a ir destinado a un proyecto de empleo protegido ya que encuentran muchas dificultades a la hora de encontrar trabajo. A través de la madre de un alumno, nos pusimos en contacto con la Fundación Quinta que trabaja precisamente en eso, la inserción laboral de calidad para personas con TEA. Fue un evento muy emotivo y lo pasamos genial. El instituto entero se implicó y ojalá que el curso que viene hagamos la segunda edición.

 

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