El Santander quiere recomprar su sede de Boadilla

La Ciudad Financiera podría volver a ser del Santander. El banco vendió su sede en 2008 por 1.950 millones de euros a una sociedad actualmente en concurso de acreedores. El banco ha presentado ahora una oferta al juzgado de 3.000 milllones de euros por la sede de Boadilla, en la que está de alquiler.

El Santander quiere recomprar su sede de Boadilla del Monte
Vista aérea de la Ciudad Financiera del Santander, en Boadilla del Monte.

El banco Santander compite en la puja por el campus de Boadilla con un fondo de Kuwait y con el inversor Robert Tchenguiz.

La subasta, organizada por el juzgado mercantil número 9 de Madrid para liquidar los activos de Marme Inversiones, sociedad propietaria de la Ciudad Financiera de Santander que está en concurso de acreedores, puede tener un desenlace sorprendente.

Según dos fuentes cercanas al proceso, el propio banco español ha presentado una oferta para recomprar su sede de Boadilla del Monte, en una transacción que podría tener un coste superior a los 3.000 millones de euros. Esta cifra incluye unos 500 millones de tesorería que tiene Marme y otros 300 millones de deuda intragrupo que sería cancelada en la operación.

El Santander vendió su campus de Boadilla en 2008 por 1.950 millones a Marme Inversiones, sociedad formada por los inversores Glenn Maud y Derek Quinlan. Estos financieros, que también habían adquirido la sede de Citi en Londres, financiaron la compra con deuda de varios bancos, liderados por RBS. El acuerdo contemplaba un acuerdo de alquiler de 40 años con Santander, que en 2048 podría recomprar sus oficinas.

Aunque desde el Santander no han realizado comentarios sobre la operación, algunos observadores creen que se trata de un mero cálculo financiero: el coste de comprar ahora la Ciudad Financiera sería inferior a la suma de las rentas pactadas con Marme hasta 2048 (ahora mismo ascienden a unos 120 millones de euros anuales, cantidad que se va actualizando cada ejercicio) y el precio futuro de recompra al final del contrato.

Otros consideran que el banco español ha entrado en la puja para poder tener más flexibilidad a la hora de gestionar la ubicación de sus empleados, y también hay quien opina que la entidad que preside Ana Botín quiere evitar sobresaltos como los vividos durante la última década con sus caseros.