Educación

Colegio Virgen de Europa: enseñando a nuestros hijos a diseñar su propio futuro

¿Existe una fórmula para que nuestros hijos alcancen su máximo potencial? Tenemos en nuestro municipio una

propuesta educativa que ha convertido esta pregunta en una verdadera hoja de ruta. Se trata del Colegio Virgen de Europa (CVE).

 

En el Colegio Virgen de Europa (CVE) los alumnos aprenden, desde pequeños, a convertirse en protagonistas de su propio crecimiento a través de su Plan de Mejora Personal (PMP), que desarrollan desde los 5 años.

Desde 2018, este plan forma parte de su proyecto estratégico con un objetivo claro: personalizar la enseñanza. En otras palabras, crear un “traje a medida” para cada niño, acompañándolo en su proceso de madurez y desarrollo interior.

Todo comienza con una mirada hacia adentro. El punto de partida es un ejercicio de reflexión y autoconocimiento que invita a los alumnos a hacerse una pregunta poderosa: “¿Qué quiero mejorar de mí mismo?”

Ya no se trata de cumplir expectativas externas, sino de avanzar desde lo que cada uno es y necesita.

Los propósitos que surgen son tan cotidianos como auténticos. Desde “comer más despacio” o “ser menos desordenado” hasta, en cursos superiores, “tener más confianza en mí mismo” o “mejorar la relación con los demás”. La clave del PMP está en transformar esas intenciones en metas claras, medibles, realistas y centradas en la adquisición de competencias.

Tras esta reflexión inicial, el objetivo se concreta en un acuerdo entre alumno, familia y colegio, normalmente a principios de curso. La participación familiar es esencial y se revisa tres veces al año. A partir de ese pacto, todos colaboran para que el plan se convierta en acciones reales y posibles.

El seguimiento es constante. Se realizan entrevistas trimestrales y los propios estudiantes se autoevalúan para comprobar sus avances. Así, el documento no queda en un simple propósito de inicio de curso, sino que se convierte en una herramienta viva que acompaña la vida diaria del alumno.

Al dotar a los niños de estas habilidades, el CVE impulsa su autonomía y fortalece su capacidad para diseñar su propio camino. Una invitación, en definitiva, a que cada uno sea arquitecto consciente de su historia de éxito.