Boadilla y su historia

Así era Boadilla en 1929

En la ingente colección de fotografías aéreas del Archivo Histórico del Ejército del Aire y del Espacio, encontramos siete negativos de vidrio de imágenes tomadas en 1929 en un vuelo sobre Boadilla del Monte.

 

El archivo del Ejército del Aire y del Espacio custodia cerca de 200.000 negativos de fotografías y tiene su origen en 1884 con la creación del Servicio Militar de Aerostación, que entonces dependía del Cuerpo de Ingenieros con base en Guadalajara, y que funcionaría inicialmente con globos y dirigibles que apoyaban al Ejército de Tierra.

Los primeros aviones se incorporaron a funciones militares en España en 1911. Así, en 1913, el Servicio Militar de Aerostación se transformó en la Aeronáutica Militar o Servicio de Aviación Militar, siempre dependiendo del Ministerio de la Guerra, y que tendría una participación activa en 1925 en el desembarco de Alhucemas durante la Guerra del Rift.

La fotografía aérea militar tuvo inicialmente una finalidad de reconocimiento, apoyo e incluso ataque de zonas de interés durante algún conflicto bélico; pero también con el objeto de crear planos y mapas de ciertas áreas a partir de las fotografías. Por su parte, en 1927 se crearía la Compañía Española de Trabajos Fotogramétricos Aéreos, primera empresa privada española de fotografía aérea, cuyo primer gran cliente serían las diferentes Confederaciones Hidrográficas creadas en 1926.

Boadilla desde el aire

Las fotografías aéreas de Boadilla del Monte fueron realizadas en 1929 por aviones de la Aeronáutica Militar pertenecientes al grupo nº 31 de reconocimiento de la Primera Escuadra, con cuartel general en Getafe, desde donde partían los aviones que tenían como misión la zona centro. Se trata de siete negativos de vidrio que tienen como objetivo la propia localidad de Boadilla y con especial atención en el palacio. Todo ello, desde distintos puntos de vista.

En las fotografías aéreas, el jardín de la primera terraza de los jardines del Palacio del infante don Luis presenta el mismo diseño de los parterres que en el plano de la Topografía Catastral de España realizado en 1868, el más antiguo conservado de los jardines del palacio y que muy probablemente se trate del diseño original del siglo XVIII.

Esta primera planta también nos muestra una gran cantidad de árboles frondosos y de buen porte que cubren parte de la fachada.

En la segunda y tercera terraza del jardín del palacio se encuentran ocupadas en su totalidad por diferentes cultivos, en su mayor parte hortícolas. Y parece que la producción no era nada desdeñable.

En lo que se refiere a la segunda terraza, el plano de 1868 presenta una división de estos espacios que la fotografía aérea nos muestra solo en parte. En el plano, el lateral sudoeste de la segunda terraza estaba dedicado a huerta, mientras que el lateral nordeste estaba dedicado a frutales (ausentes en la fotografía aérea de 1929), que tanto gustaban al infante don Luis y que hizo plantar en este espacio.

Por su parte, la tercera terraza o huerta. En el plano de 1868 se encuentra dividido en cuarteles, al igual que actualmente tras la recuperación contemporánea de este espacio. Sin embargo, en la fotografía aérea esta división se ha perdido. La tercera terraza incorpora dos aljibes con pozo y noria de extracción de aguas, que debieron construirse entre 1868, y que no figuran en el plano citado, y 1929. Estas estructuras no se han mantenido en la recuperación contemporánea de las huertas.

Por su parte, el palacio presenta la morfología original de las cubiertas, que distan sobremanera de las actuales a dos aguas. Las que había entonces cuentan con un juego de limahoyas y limatesas que recogían y distribuían el agua de lluvia hacia las bajantes interiores y exteriores construidas a tal efecto.

También la cubierta de la fuente monumental frente al palacio, construida con losas de piedra granítica, se nos muestra una gran cobertura vegetal sobre las citadas losas.

Es interesante señalar el edificio situado frente al portón suroeste de acceso a la primera terraza del jardín, en la zona que actualmente se denomina la barbacana. Una construcción con un patio central longitudinal y dos grandes portones que se abren a este espacio. La tradición oral apunta a que este edificio estaba destinado a las caballerizas del palacio, inexistentes dentro del conjunto palaciego. Conclusión esta bastante aceptable, especialmente si tenemos en cuenta el patio citado, tan propio de las caballerizas, y el camino de tierra que comunica estas puertas con el portón del jardín.

En la fotografía de 1929, la ordenación del espacio entre la fuente monumental y la fachada principal del palacio se ha perdido en relación a lo que conocemos del plano de 1868. Así, el camino que pasa por delante de la fachada principal del palacio (denominado en 1868 calle de Villaviciosa), no se dispone paralelo a esta, y delante de la puerta principal se abre otro camino que transcurre perpendicular al principal y que presenta, en su encuentro con este y a ambos lados, dos grandes pilastras de piedra.

El convento, en su plenitudEl antiguo convento de La Encarnación se nos muestra en toda su plenitud, en perfecto estado de conservación, con un interesante conjunto de huertas y la gran noria con cubierta octogonal para extraer el agua de riego de la huerta. El pozo hoy continúa en funcionamiento, pero con una estructura diferente.

Llama la atención la importante ausencia de arbolado en la mitad oeste del municipio de Boadilla. Es terreno destinado fundamentalmente al cultivo de cereal, y donde encontramos, a las afueras y aislado, el antiguo cementerio y la ermita de San Sebastián.

Los edificios de la localidad estaban construidos combinando el tapial con verdugadas de ladrillo y cubiertas a dos aguas, una arquitectura humilde y característica de la meseta sur.