El Viage de España constituye una de las obras más importantes de la Ilustración española del siglo XVIII y más relevantes para el conocimiento de nuestro patrimonio artístico. Un trabajo escrito en modo epistolar de 18 tomos, que comenzaron a publicarse entre 1771 y 1792, realizándose tres ediciones distintas a lo largo del siglo XVIII, con notas del propio autor, e incluso ediciones en italiano, francés y alemán, por lo que contribuyó a transformar en parte la imagen de nuestro país en el exterior.
En esta obra, Ponz nos ha dejado interesantes referencias al infante don Luis y a los palacios en los que residió, que aportan más luz sobre las colecciones que en estos albergaba.
El tomo sexto, titulado Madrid y sitios reales inmediatos, nos habla tanto de las estancias del infante en el Palacio Real de Madrid como de su palacio en Boadilla del Monte. Y lo hace con tal precisión que evidencia que Ponz conoció de primera mano las mismas y por lo tanto constituye un testigo de excepción.
En el Palacio Real Sobre el Palacio Real del Madrid,Ponz resalta la colección de libros de crónicas, historia y poesía y el conjunto de medallas que poseía el infante, muchas de ellas raras y procedentes de las colonias y municipios españoles. Todas ellas formarían parte del importante monetario del infante, buena parte del cual acabó, ya en el siglo XIX, en el Museo Arqueológico Nacional.
Nos dice también: “… En muy poco tiempo ha formado S. A. un gabinete de Historia Natural, con la que ha llenado cinco piezas, las tres de aves, una de insectos y otra de cuadrúpedos. La parte mineral de este gabinete, y la vegetal, se va formando”. Una reseña muy ilustrativa y viene a confirmar los datos sobre el gabinete de historia natural del infante don Luis, de gran importancia y número de piezas que llegaba incluso a ocupar cinco estancias del nuevo palacio de Madrid.
De la parte de naturalia correspondiente a minerales y vegetales, nos dice Ponz que “se va formando”. Afirmación que nos permite deducir que la mayor parte del gabinete del infante estaba compuesto por los elementos antes descritos y que se estaba incrementando con estas piezas nuevas, como vegetales y minerales, que finalmente tendrían también importante peso en la magnífica colección, pero en ningún caso superando la parte de las aves.
Ponz debió conocer las estancias del infante don Luis en el Palacio Real entre 1772 y 1776, fecha esta última en que se publicó la primera edición del sexto tomo del Viage a España. Porentonces, sus dependencias todavía incluían buena parte de su gabinete de curiosidades. Esto significaría que, o bien en esas fechas aún no se habían llevado todas sus colecciones al palacio de Boadilla, o bien que las estancias del infante en el Palacio Real continuaron en igual suerte a pesar de contar con su propio palacio. Una situación esta última más que plausible, ya que don Luis continuaba acompañando a la familia Real en gran parte de su tiempo distribuido por los sitios reales, contando así con sus propias estancias en los diferentes palacios.
Las colecciones del infante no solo se encontrarían en su palacio de Boadilla, sino que una parte se distribuiría en sus habitaciones de los diferentes sitios reales.
Esta circunstancia supondría que las colecciones del infante no solo se encontraban en su palacio de Boadilla, sino que una parte se distribuiría en sus habitaciones de los diferentes sitios reales.
La primera edición del tomo sexto del Viage de España es de 1776. La segunda, de 1782, incorpora la siguiente nota del autor: “El Señor Infante Don Luis ha mandado llevar a su actual residencia los libros, gabinete de medallas y las otras preciosidades que tenia en Palacio; cuyas cosas naturalmente hará colocar en el que S. A. manda construir en la Villa de Arenas”, en clara referencia al nuevo palacio que había comenzado a construir en 1780 en la villa abulense de Arenas de San Pedro el infante don Luis, y que no ocuparía hasta 1783.
Al inconcluso Palacio de Arenas se trasladaría inicialmente parte de su colección de historia natural, probablemente tanto desde el palacio real de Madrid como de su palacio construido en Boadilla del Monte, al que hubo que reintegrar gran parte de la colección debido al deterioro que sufrían los animales naturalizados en el ambiente avileño.