Boadilla y su historia

Antonio Ponz Piquer y su visita a los palacios del infante

Antonio Ponz Piquer (1725-1792) es el autor de 'Viage de España', una de las obras del siglo XVIII más relevantes para el conocimiento de nuestro patrimonio artístico. En varios de los 18 tomos publicados entre 1771 y 1792, encontramos interesantes referencias al infante don Luis y a los palacios en los que residió.

 

Antonio Ponz Piquer (Torás, Castellón, 1725- Madrid 1792) tuvo una erudita formación en humanidades, filosofía, artes y teología, materia en la que se doctoró finalmente tras pasar por el colegio de los Jesuitas de Segorbe (Castellón) y las universidades de Valencia y Gandía (Alicante).

En 1746 lo encontramos ya en Madrid como uno de los primeros alumnos de la Junta Preparatoria de la Real Academia de las Tres Bellas Artes de San Fernando aprendiendo dibujo y pintura.

Entre 1751 y 1759 estuvo en Italia. Allí contacto con personajes del ámbito del arte y la arqueología, convirtiéndose en un profundo defensor del neoclasicismo, cuestión que compartiría con el pintor Anton Mengs, que por entonces era director de la Academia de San Luca y con quien compartiría una profunda amistad.

En 1760, ya en España, comenzó a trabajar en el Monasterio del Escorial durante seis años copiando obras de Rafael, Guido Reni y Pablo Veronés, y pintando obras en la galería de retratos de la biblioteca.

Inicio del viajeTras la expulsión de los jesuitas en 1769, el fiscal del Consejo Real, Pedro Rodríguez de Campomanes, encargó a Antonio Ponz, por recomendación de Anton Mengs, que realizase un inventario descriptivo del patrimonio artístico de los colegios jesuitas de Andalucía (Ramos Gorostiza, 2012), viaje que debió comenzar en 1771.

Así se inició este gran viaje que Ponz fue ampliando a otras regiones gracias a la renta eclesiástica o prestamera de Cuerva (Toledo) concedida por Carlos III desde el convencimiento de la necesidad ilustrada de conocer y recopilar, no solo los monumentos y obras de arte, sino también usos y costumbres, con un carácter didáctico e instructivo a través de la transmisión de conocimiento; huyendo de las obras escritas por viajeros extranjeros que adolecían de subjetividad y opiniones peyorativas.

Una obra clave para el conocimiento del patrimonio artístico español

El Viage de España constituye una de las obras más importantes de la Ilustración española del siglo XVIII y más relevantes para el conocimiento de nuestro patrimonio artístico. Un trabajo escrito en modo epistolar de 18 tomos, que comenzaron a publicarse entre 1771 y 1792, realizándose tres ediciones distintas a lo largo del siglo XVIII, con notas del propio autor, e incluso ediciones en italiano, francés y alemán, por lo que contribuyó a transformar en parte la imagen de nuestro país en el exterior.

En esta obra, Ponz nos ha dejado interesantes referencias al infante don Luis y a los palacios en los que residió, que aportan más luz sobre las colecciones que en estos albergaba.

El tomo sexto, titulado Madrid y sitios reales inmediatos, nos habla tanto de las estancias del infante en el Palacio Real de Madrid como de su palacio en Boadilla del Monte. Y lo hace con tal precisión que evidencia que Ponz conoció de primera mano las mismas y por lo tanto constituye un testigo de excepción.

En el Palacio Real Sobre el Palacio Real del Madrid,Ponz resalta la colección de libros de crónicas, historia y poesía y el conjunto de medallas que poseía el infante, muchas de ellas raras y procedentes de las colonias y municipios españoles. Todas ellas formarían parte del importante monetario del infante, buena parte del cual acabó, ya en el siglo XIX, en el Museo Arqueológico Nacional.

Nos dice también: “… En muy poco tiempo ha formado S. A. un gabinete de Historia Natural, con la que ha llenado cinco piezas, las tres de aves, una de insectos y otra de cuadrúpedos. La parte mineral de este gabinete, y la vegetal, se va formando”. Una reseña muy ilustrativa y viene a confirmar los datos sobre el gabinete de historia natural del infante don Luis, de gran importancia y número de piezas que llegaba incluso a ocupar cinco estancias del nuevo palacio de Madrid.

De la parte de naturalia correspondiente a minerales y vegetales, nos dice Ponz que “se va formando”. Afirmación que nos permite deducir que la mayor parte del gabinete del infante estaba compuesto por los elementos antes descritos y que se estaba incrementando con estas piezas nuevas, como vegetales y minerales, que finalmente tendrían también importante peso en la magnífica colección, pero en ningún caso superando la parte de las aves.

Ponz debió conocer las estancias del infante don Luis en el Palacio Real entre 1772 y 1776, fecha esta última en que se publicó la primera edición del sexto tomo del Viage a España. Porentonces, sus dependencias todavía incluían buena parte de su gabinete de curiosidades. Esto significaría que, o bien en esas fechas aún no se habían llevado todas sus colecciones al palacio de Boadilla, o bien que las estancias del infante en el Palacio Real continuaron en igual suerte a pesar de contar con su propio palacio. Una situación esta última más que plausible, ya que don Luis continuaba acompañando a la familia Real en gran parte de su tiempo distribuido por los sitios reales, contando así con sus propias estancias en los diferentes palacios.

Las colecciones del infante no solo se encontrarían en su palacio de Boadilla, sino que una parte se distribuiría en sus habitaciones de los diferentes sitios reales.

Esta circunstancia supondría que las colecciones del infante no solo se encontraban en su palacio de Boadilla, sino que una parte se distribuiría en sus habitaciones de los diferentes sitios reales.

La primera edición del tomo sexto del Viage de España es de 1776. La segunda, de 1782, incorpora la siguiente nota del autor: “El Señor Infante Don Luis ha mandado llevar a su actual residencia los libros, gabinete de medallas y las otras preciosidades que tenia en Palacio; cuyas cosas naturalmente hará colocar en el que S. A. manda construir en la Villa de Arenas”, en clara referencia al nuevo palacio que había comenzado a construir en 1780 en la villa abulense de Arenas de San Pedro el infante don Luis, y que no ocuparía hasta 1783.

Al inconcluso Palacio de Arenas se trasladaría inicialmente parte de su colección de historia natural, probablemente tanto desde el palacio real de Madrid como de su palacio construido en Boadilla del Monte, al que hubo que reintegrar gran parte de la colección debido al deterioro que sufrían los animales naturalizados en el ambiente avileño.

Descripción de la Boadilla del siglo XVIII y el contenido de su palacio

En el mismo tomo VI, Ponz relata en su Viage la visita a Boadilla del Monte y nos aporta la única descripción precisa con que contamos hasta la fecha sobre este palacio del infante don Luis en el siglo XVIII. La relación minuciosa de las obras de arte conservadas en el interior del palacio vuelve a ratificar el conocimiento directo del mismo: “Caminando desde Madrid al Poniente de la Casa de Campo se llega a Boadilla, pueblo distante menos de tres leguas, en donde tiene el Señor Infante Don Luis un bello Palacio con sus jardines, y huerta, al que se ha de añadir mucha obra por los dos lados, bajo la dirección del Arquitecto Don Ventura Rodriguez, según se proyectó (…) En casi todas sus salas y piezas hay gran número de pinturas [nota del autor en su segunda edición: después de la primera edición de este tomo ha mandado llevar el Sr. Infante Don Luis varias pinturas de este Palacio al Lugar de su residencia, habiendo continuado S. A. en adquirir otras muy apreciables. En esta ocasión, Ponz vuelve a referirse al palacio de Arenas de San Pedro como la nueva residencia del infante don Luis];muchas son cacerías de Pedro Vos, algunas copias de las que posee S. M. y otras originales.  (…) Es muy graciosa la capilla de este Palacio, adornada de pilastras corintias y de columnas jónicas en las puertas; forma una cruz con sus extremos semicirculares. La tribuna con ornatos de bronces, y el escudo de armas del mismo metal, executado todo bajo la dirección y dibuxos del citado Don Ventura Rodriguez. El cuadro que se ha de colocar en el altar, tiene encargo de hacerlo Don Antonio Rafael Mengs (nota del autor en su tercera edición: por muerte de este profesor no ha tenido efecto)”.

La fuente del jardínProsigue: “La fachada del palacio, que mira al jardín, es correspondiente a la referida, y el adorno de su puerta consiste en dos columnas dóricas. Enfrente de esta se ha de colocar la magnífica fuente de mármol, de que estuvo encargado Don Felipe de Castro, y que hubiera acabado brevemente, a no haber fallecido, pero esta concluyendo la obra su discípulo Don Manuel Alvarez [nota del autor en la tercera edición: “Esta obra de la fuente se concluyó, y fue llevada a su sitio”]. Consiste en tres tazas principalmente: dentro de la mayor, que es la del suelo, hay tres tritones niños sobre otros tantos pedestales, que en unas conchas reciben el agua, que arrojan por la boca tres delfines de la segunda taza, la cual esta sostenida por otros tres tritones agrupados con delfines, que también arrojan agua por la boca sobre conchas, que alternan con galápagos en el pedestal. La tercera taza se ve sostenida de tres Ninfas, y en el medio hay un niño, que ha de arrojar el agua por la boca hasta grande altura. Todas las expresadas tazas están adornadas de muy buen gusto, y ene le reverso de la del medio hay baxos relieves de conchas, delfines y otras cosas. La invención y disposición de la expresada fuente es del citado D. Ventura Rodriguez, en que el autor de la escultura fue Don Felipe de Castro.

También hay dispuesta una magnífica fuente delante de la fachada principal de este Palacio en la parte opuesta de la plaza que allí se forma. El monte de varias suertes de árboles, que empieza inmediatamente, tiene mas de dos leguas de circunferencia, y en el hay gran copia de caza mayor y menor. Se ve empezado un magnífico camino hacia Madrid; y alrededor de la huerta y los jardines se han plantado porción de olmos; siendo muchos; y de exquisita fruta los árboles que hay dentro de la huerta. Si S. A. continua en perfeccionar esta obra, será de las mas magnificas que se hayan hecho en estos tiempos, y merecerá que se haga de ella una puntual y exacta descripción….”

La capilla

Entre las curiosidades que extraemos del texto de Ponz, resaltamos la única reseña conocida sobre la obra que debía coronar el altar mayor de la capilla del palacio de Boadilla, pero que nunca llegó a realizarse. Según nos relata Ponz, el infante don Luis habría encargado al pintor Anton Raphael Mengs un gran lienzo para la capilla de su palacio, que muy probablemente se trataría de una Inmaculada Concepción a tenor de las azucenas, símbolo asociado a ésta, que portan los querubines que rematan el altar mayor. Según Ponz, Mengs no llego a ejecutar esta obra debido a su fallecimiento en Roma 1779.

También es interesante señalar que Ponz describe la tribuna localizada a los pies de la capilla con decoraciones de bronce y el escudo del infante. Esta es la única referencia de que disponemos de la existencia de este escudo, del que desconocemos cuál era su ubicación exacta ni cuando desapareció, ya que en las fotografías del primer tercio del siglo XX este no aparece en la tribuna. Este escudo sería similar al de su padre Felipe V como hemos podido observar en las otras ocasiones en las que aparece representado.

Mejora de los accesosPor otro lado, Ponz nos dice que ve empezado “un magnífico camino hacia Madrid”. En este sentido recordemos que don Luis mejoró los accesos desde su palacio de Boadilla hacia la corte madrileña, incorporando dos nuevos puentes de buena fábrica, que encargó a su arquitecto Ventura Rodríguez: uno sobre el arroyo del Nacedero y otro sobre el arroyo de Vallelargo.

Igualmente, Ponz considera que al palacio“se ha de añadir mucha obra por los dos lados”, en el entendimiento de que el palacio construido cuenta con unas dimensiones poco acordes con la importancia y necesidades de su propietario. Esta impresión ha sido arrastrada por otros autores posteriores, si bien no existe dato alguno que avale esta suposición.

Obras de arte: copias y originalesSobre la relación de obras de insignes pintores en el interior del palacio, cabe indicar que algunas de ellas eran buenas copias, si bien en la colección de 909 pinturas del infante, según su testamentaría, había obras originales de grandes maestros de la pintura.

El mismo tomo VI del Viage de España de Ponz también incluye su visita a la localidad de Villaviciosa de Odón, vecina de Boadilla del Monte. Villaviciosa era una de las villas que componían el condado de Chinchón que había adquirido el infante don Luis a su hermano Felipe, Duque de Parma, en 1761.

Como hemos podido apreciar, el relato de Antonio Ponz constituye la única referencia escrita contemporánea que de primera mano nos ilustra sobre los palacios, colecciones artísticas y gabinete de historia natural del Infante don Luis. Una referencia precisa por parte de uno de los eruditos ilustrados más importantes del siglo XVIII en uno de los libros de viajes más significativo y completo de nuestra historia.