La última fase de la rehabilitación del casco histórico de Boadilla del Monte no es una actuación menor porque en el rediseño va a ganar protagonismo el peatón frente al coche, lo que será un cambio notable. ¿Qué significa esto? Las calles se van a plantear como una plataforma única: estarán prácticamente a mismo nivel acera y la calzada, diferenciados básicamente por la pavimentación.
Se ensancharán las aceras para mejorar la accesibilidad y la circulación de los peatones. También la calzada será más ancha, sobre todo en calles estrechas como Calvo Sotelo, en las que ahora sería casi imposible que entrara un camión de bomberos en una urgencia, por ejemplo.
Como para ganar espacio en un sitio hay que sacarlo de otro, en la práctica esto va a suponer que en varias calles solo quedará disponibles para aparcar uno de los lados y no ambos como ahora. Así que se van a perder plazas de estacionamiento, una de las mayores preocupaciones de los residentes de una zona en las que ya de por sí no es fácil aparcar, a cambio de un espacio más amigable con el peatón, amplio...
Se va a cambiar toda la iluminación a LED y renovar todo el mobiliario urbano (bancos, papeleras), reubicar las cámaras, etc. También se va a aprovechar, al igual que se ha hecho en la zona 1, para actualizar la red de saneamiento y soterrar distintas instalaciones. Algo que no se ve, pero que también es importante.
Y en la avenida de Adolfo Suárez se van a eliminar las jardineras. Los árboles se sustituirán por otros más adecuados.

