Antonio Aranzueque: Un maestro de la guitarra

Se siente un privilegiado, y como dice una de sus composiciones: “Camino para el Rocío con mis amigos yo voy, mi guitarra no me falta porque flamenco soy”. Es Antonio Aranzueque, guitarrista y director del Coro Rociero de la Asociación de Mayores de Boadilla del Monte. Es vecino de Boadilla desde hace 15 años.

Antonio Aranzueque guitarrista: El maestro
Antonio Aranzueque, guitarrista y director del Coro Rociero de la Asociación de Mayores de Boadilla del Monte. Es vecino de Boadilla desde hace 15 años.

Está jubilado y lleva desde los 14 años con una guitarra entre las manos. Nació en el barrio de Tetuán de la Victoria en pleno Madrid castizo. Cuenta que ya ‘guitarreaba’ con las gomas de las carpetas que utilizaba en el colegio. Con catorce años, pidió a su padre que le comprara su primera guitarra. Con mucho esfuerzo familiar, tuvo la suerte de recibir esa primera guitarra: 375 pesetas fue su importe. “Mi padre no ganaba más de 800 pesetas al mes, y para ellos comprármela fue todo un sacrificio”, nos cuenta.

Su maestro fue Miguel Albaicín, fallecido en Madrid en 1999. Bailaor flamenco y gran guitarrista. De familia de artistas: su madre trabajó con Pastora Imperio, y su hermano Rafael Albaicín, torero. Le cobraba 100 pesetas al mes por darle cuatro horas. Antonio añade “que gracias a la bondad de Albaicín y al cariño que me tenía, me siguió dando clases sin que le pudiese pagar”. 

Antonio se examinó como profesional guitarrista en el teatro Fuencarral. Tocó varias piezas por soleá y bulerías y le concedieron el título de guitarrista profesional. Luisillo (Luis Pérez Dávila) bailaor mejicano, le contrató en su compañía y estuvo tres años recorriendo gran parte del mundo. 

A los 17 años volvió a España y fue contratado por bailaores y compañías de toda la península. Recorría la Costa Brava en verano. Y en invierno, su destino eran las islas Canarias. 

Nos habla también de su ídolo, Paco de Lucía. “Irrepetible, sincero y uno de los músicos más importantes de todos los tiempos. Era verle tocar y te sentías llegar al cielo”, dice.

A los 34 años, Antonio decide ‘colgar’ la guitarra. Forma una familia y necesita tener un refugio tranquilo. Empieza a trabajar en una gran empresa automovilística. Con gran esfuerzo, va estudiando peritaje industrial y marketing. Finaliza su vida profesional en una empresa de vehículos de ocasión.

Es vecino de Boadilla del Monte desde hace 15 años y ahora se dedica a sacar adelante, como director, el coro rociero de la Asociación de Mayores de Boadilla del Monte. Es el maestro. 

Nos pide encarecidamente que "alcemos la voz" porque necesitan ocho o diez voces más en la agrupación. Él compone la música y la letra de alguna de las canciones que interpretan en los diversos eventos donde actúan: en la Feria de Abril de Boadilla, en las residencias de ancianos de la localidad… También les podemos ver en la misa rociera de las 12.30, que se celebra el segundo domingo de cada mes en la iglesia del Convento.