El Virgen de Europa: un colegio que ha creado poso

Fiel a los principios con los que el Colegio Virgen de Europa nació a principios de los años 60, el centro exhibe orgulloso unas señas de identidad propias que lo hacen diferente. Su director, Enrique Maestu, nos habla de su receta para formar alumnos preparados para un mercado que demanda habilidades más que conocimientos.

Colegio Virgen de Europa: un centro que ha creado poso
Enrique Maestu nos habla de formar alumnos preparados para un mercado que demanda habilidades más que conocimientos.

Es el decano de los centros educativos del municipio. El Colegio Virgen de Europa, establecido en Las Lomas en el año 1967, atesora una historia de casi 60 años. El colegio se fundó en Madrid en 1961 y se trasladó al municipio años más tarde buscando un espacio más amplio.

El Virgen de Europa nació como un proyecto innovador y distinto. Y así se ha mantenido durante todos estos años. “Mi madre [Josefina Unturbe, fundadora del colegio], hizo este colegio para sus hijos y sus amigos porque no le gustaba lo que había entonces”, explica su director, Enrique Maestu (Madrid, 1957), alumno, profesor y hoy director del colegio.

En los años sesenta niños y niñas estudiaban separados. Así que hubo que conseguir un permiso especial para ofrecer una educación conjunta niños y niñas. “Solo tres colegios tenían ese permiso en España. Nos lo concedieron a ver qué pasaba”. También se les permitió introducir nuevas prácticas educativas que ya se estaban aplicando en Europa. O crear la asociación de padres, algo entonces inexistente.

Los cinco pilares
Las cinco ideas básicas del proyecto germen del Virgen de Europa siguen hoy vigentes. “Una enseñanza activa (aprendizaje cooperativo, desarrollo de habilidades competenciales…), una relación de cercanía y confianza profesor-alumno (a él todos le conocen como Quique), el activo e importante papel reservado a los padres, la importancia que se le ha dado a determinadas materias a la hora de formar a la persona (el deporte, la música, el arte, las manualidades…), porque hay que saber hacer trabajos manuales; nos estamos encontrando con generaciones de niños que, a este paso, no sabrán ni apretar un tornillo... Y, por último, fomentar que los niños tengan su propia responsabilidad, tengan iniciativa, capacidad de comunicación… habilidades hoy en día casi más importantes que tener unos conocimientos”, enumera Quique.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. Afortunadamente, el sistema educativo español es cada vez más permeable a que todo esto sea posible. Entre esos cambios, uno de los más importantes es que desde hace tres años las calificaciones del Bachillerato Internacional (BI), sustituyen a la selectividad. “Antes los alumnos de BI tenían que hacer los dos bachilleratos para luego presentarse a Selectividad... ¡¡eran superalumnos, atletas el estudio con más de 40 horas lectivas semanales!! Ahora solo deben hacerlo quienes quieran o necesiten subir nota”, nos explica Maestu.

Frente al sistema educativo actual, el BI contribuyó a la apertura en los centros privados de una ventana para poder aplicar un sistema de enseñanza basado en el desarrollo de aquellas habilidades que los alumnos van a necesitar luego en el mercado laboral. Aspectos no contemplados muchas veces en el sistema educativo español. “Mi padre ya decía que había que enseñarles a pensar más que basar la ense­ñanza en el aprendizaje de conocimientos. Y eso hacemos”.

Un tercio de los alumnos de bachillerato del Virgen de Europa han optado por la modalidad BI.

Formación permanente
Se camina también hacia un modelo de formación continua. “Las nuevas tecnologías crean nichos de formación instantáneos a los que hay que saber dar respuesta. La universidad no es tan flexible en este sentido como son los ciclos formativos”, afirma Maestu. El colegio actualmente ofrece dos ciclos for­mativos de grado medio y superior en animación de actividades físicas y deportivas (TECO y TAFAD). Ciclos (la antigua FP) que ofrecen soluciones más flexibles que el actual sistema universitario español.

Apuesta por los idiomas
Respecto a los idiomas, el Virgen de Europa puso en marcha hace tres años un programa voluntario de inmersión en inglés con dos tercios de la jornada en este idioma. A partir de los dos años se introduce a los alumnos en este idioma para aprovechar esa mayor facilidad de aprendizaje de una lengua durante esos primeros años de vida. Pero “no somos partidarios de dar en inglés materias de contenido hasta secundaria”, con el fin de afianzar esos contenidos. Sí otras en las que no es tan importante el contenido pero que favorecen la comunicación, como plástica, laboratorio, música...

Nuevas herramientas
La alfabetización digital es también algo asumido hace años a todos los niveles. “El uso de las nuevas tecnologías no mejora el aprendizaje necesariamente, pero es el modo en el que los alumnos van a aprender. Ningún chico puede salir del colegio sin estar alfabetizado tecnológicamente. Estamos en la realidad virtual, la impresión digital… Desde hace años, cada alumno de secundaria tiene su propio ordenador hasta el final de sus estudios. No hay libros de texto. Casi todo está en el ordenador”. Deben saber manejar los programas habituales para hacer trabajos, presentaciones, vídeos… “Son cosas básicas”. E incluso ya empieza a ser necesario no solo saber usar los programas, sino también saber programar.

Tendencias
El Virgen de Europa cuenta además con un experto en plantilla dedicado a rastrear tendencias y programas aplicados a la educación para encontrar los mejores. “Si no estás al día, no generas motivación en los alumnos”, añade Maestu.

Como centro asociado a la Unesco, y siguiendo la filosofía fundacional, “siempre hemos estado muy atentos de lo que se hace en otros países para aprender unos de otros”.

Vocación
Como colegio familiar que sigue siendo, el director reconoce que “dedicamos nuestra vida al centro. Hemos apostado por dar una formación lo más completa y compacta posible a nuestros alumnos. ¿Qué le van a pedir en el futuro? Pensamiento crítico, trabajo en equipo, comunicación oral, flexibilidad, creatividad... Es lo que les va a dife­renciar”, concluye Maestu.

COLEGIO VIRGEN DE EUROPA