La celebración de San Sebastián

El próximo 20 de enero, la Hermandad de San Sebastián, una cofradía con más de 300 años de historia, se echa a las calles del pueblo a celebrar su patrón.

La imagen del santo engalanada en la iglesia del convento.
La imagen del santo engalanada en la iglesia del Convento.
Miembros de la Junta directiva de la Hermandad de San Sebastián.
Miembros de la Junta directiva de la Hermandad de San Sebastián. En la imagen, de izda. a derecha: Vicente Crespo, Luis López, Porfirio Carchenilla (presidente), Ángel Nicolás y José Manuel Díaz. Faltan Antonio Martín y Francisco Caro.

Boadilla del Monte cuenta desde hace más  de trescientos años con la Hermandad de San Sebastián, que celebra su fiesta el 20 de enero. Su presidente es Porfirio Carchenilla, que llegó a Boadilla en 1964, “cuando no había nada”, como dice él. Fue el primer empresario con su negocio de ferretería, que aún hoy mantiene. En la Hermandad, todos los años preparan la fiesta del santo con entusiasmo, la subasta, el baile, el ornamento del santo...

Son más de 300 hermanos en esta cofradía en la que, hasta hace 16 años, las mujeres tenían prohibida su entrada. Hoy las cosas han cambiado y ellas también pueden entrar a la misma.

La imagen barroca del santo se encuentra, desde siempre, en la pequeña capilla del cementerio parroquial del mismo nombre (en la calle Mártires). Tiene más de trescientos años. En la Iglesia del Convento se conserva otra imagen de San Sebastián, pero no la utilizan para la fiesta.

La tradición

La víspera del día de la festividad se baja la imagen del Santo desde el cementerio hasta la Parroquia, siguiendo un protocolo que con cariño y devoción repiten todos los años los hermanos.

Lo primero es sacar al santo de su altar al exterior de la ermita. Allí se le prepara y se le ata a un olivo porque, según la tradición, sufrió martirio atado a un árbol. Algunos dicen que a un naranjo, quizá por eso la costumbre de colgarle naranjas.

En Boadilla esta ornamentación la llevan a cabo las mujeres casadas; las solteras no deben hacerlo porque, según dicen, no contraerían matrimonio. El olivo debe haber sido robado días antes para que se vuelva a reproducir.

Se le cuelgan numerosas cintas de colores —más de 1.500— con los nombres de todos los hermanos. Incluso se mantienen las de los fallecidos  hasta que duren las cintas. Cada año corresponde a una mujer lavarlas y plancharlas atendiendo a su promesa.

Desde allí es trasladado, en procesión por todos los asistentes. a la Iglesia del Convento, acompañado de la banda de música, mientras los jóvenes tiran cohetes que anuncian la fiesta. Y al día siguiente se realiza una procesión por todo el pueblo.

En otros tiempos, los feligreses hacían una gran concentración en la plaza, donde se hacía una hoguera con retamas. Por la noche se celebra un baile con orquesta y bailes populares como el rondón.

Pero antes se hace el Cabildo, lo que antiguamente se llamaba una alimentación, pues los hermanos daban a los pobres limonada, naranjas, rosquillas y bizcochos. Actualmente la fiesta comienza con la explosión de cohetes entre música que recorre las calles del pueblo. Las naranjas sirven para ser subastadas junto con los objetos que durante los días anteriores a la festividad han sido donados por los comerciantes y vecinos del pueblo para obtener fondos.

 

Programa San Sebastián

Boadilla del Monte, 19 y 20 de enero

19 de enero, sábado

17,00 h. Bajada del Santo en la ermita del antiguo cementerio (Mártires, s/n).
20,00 h. Bailes populares en el Hotel-Palacio Boadilla (Plaza de la Concordia, s/n).

 

20 de enero, domingo

12,00 h. Misa mayor en honor del Santo y en memoria de los hermanos fallecidos. Iglesia del Convento.
13,00 h. Celebración del Cabildo. Hotel-Palacio Boadilla (Plaza de la Concordia, s/n).
16,30 h. Procesión del santo, de regreso a la ermita, por las calles del pueblo.
17,30 h. Subasta de lotes y obsequios al santo.
20,00 h.  Baile del Rondón y entrega regalos (naranjas, rosquillas y bizcochos) a los socios de la hermandad.

 

PLEGARIA A SAN SEBASTIÁN

San Sebastián fue un cristiano, militar de profesión,
Que, por ayudar a sus hermanos
“asaetado murió”
Hoy, nuestra, tu Hermandad te rogamos con devoción
Que reine en toda la Tierra bienestar, alegría y Amor.
Que no exista ningún mal prevaleciendo sobre todo
El Amor, la Justicia y la Paz.
Te lo pedimos los Hermanos gritando
¡!VIVA SAN SEBASTIÁN¡!

Vicente Crespo. Enero de 2007

 

El santo

El nombre Sebastián, según algunas fuentes, significa “Digno de respeto, venerable”.

Según el boletín oficial de la Diócesis de Alcalá de Henares, existen dos fuentes principales de la vida del Santo. Una es la de San Ambrosio. Y otra, la Passio Sancti Sebastiani, de autor desconocido, que debió de ser un monje romano del siglo V, de un monasterio fundado cerca de la basílica dedicada a Sebastián, por el Papa Sixto III (432-440). Este monje narra la vida del santo después de haber transcurrido doscientos años de los hechos ocurridos –San Sebastián muere en el año 288–. Según San Ambrosio, que era Arzobispo de Milán, San Sebastián era de Milán, porque vivió allí. Según la Passio referida, San Sebastián nació en Narbona (Francia), entonces provincia romana, y de allí se dirigió a Milán para recibir una esmerada educación. Posteriormente, desde Milán se trasladó, por propia voluntad a Roma.

 

La actas de la Passio

Las actas de la Passio nos trazan el perfil del joven Sebastián, de padres cristianos, como un modelo de soldado del emperador. Parece ser que, sin sentirse atraído por la carrera militar, se había enrolado en la guardia del emperador Maximiano (años 286-305) en Roma, y lo hacía para ayudar a los cristianos arrestados en la persecución de Diocleciano.

Sin conocer su condición de cristiano, los emperadores Diocleciano y Maximiano, cuyas persecuciones a los cristianos fueron muy crueles, pusieron a Sebastián, joven soldado, al frente de la guardia imperial. Esto le permitió prestar incontables ayudas a los cristianos hacinados en las cárceles romanas.

Entre los beneficiarios de su caritativo proceder, según la Passio, se cuentan a los hermanos santos mártires de Roma, Marcos y Marcelino, cuyo sepulcro ha sido descubierto en el siglo pasado, cerca de las catacumbas de San Sebastián. Se conservan también otros nombres de mártires, fortalecidos por Sebastián en el terror y en la crueldad de los suplicios cuando morían y cuyos restos él recogía piadosamente para enterrarlos. Estos reiterados auxilios a los cristianos, que morían en las cárceles, en los circos o en las vías romanas, fueron descubiertos, y Sebastián fue denunciado.

Al comparecer ante el emperador Maximiano confiesa sin miedo su fé en Jesucristo. Y entonces es condenado a morir acribillado a saetas, como lo muestra la iconografía tradicional. Las flechas de sus verdugos se clavan en el cuerpo joven del cristiano, que confiesa su fe. Pero parece ser que no muere con ese suplicio y que una matrona romana cristiana, de nombre Irene, lo recoge aún moribundo, le cura las heridas y Sebastián recupera la salud.

Quienes apreciaban su vida de valiente soldado le aconsejan que abandone Roma para salvar su vida, ya que el emperador y sus allegados lo tenían por muerto. Pero Sebastián opta por quedarse en Roma para dar testimonio de la fe. Entonces, públicamente, ataca la mentalidad pagana y afronta de nuevo al emperador para echarle en cara su crueldad persecutoria contra los cristianos. Ello le hace merecedor de un martirio aún más glorioso: el emperador Diocleciano, ante las invectivas de Sebastián, lo condena a morir azotado y a ser arrojado a un lugar inmundo. Su sepulcro se encuentra en Roma, en el cementerio de las catacumbas de la Vía Apia que llevan su nombre.

Su veneración se extendió rápidamente a toda la comunidad cristiana y fue invocado de modo especial contra epidemias y pestes. Desde hace siglos se pide la intercesión de San Sebastián para salir de situaciones de peste, porque él murió en una situación ignominiosa.

Muchas ciudades y pueblos de España tienen como patrón a este santo desde hace cientos de años, celebran su onomástica y fiestas en su honor. Incluso llevan su nombre como San Sebastián (Donostia) o San Sebastián de los Reyes en Madrid. Es el patrón de Palma de Mallorca, desde que en el siglo XVI sufriera un azote de gran peste. En su catedral se conserva un brazo del santo que trajo como reliquia el Arcediano de Rodas, Miguel Suriavischi.