Marina Pérez y Miriam Ortega, un bar muy familiar

Marina lleva seis años al frente del bar del Centro de Mayores María de Vera, ubicado en la calle Juan Carlos I frente al ayuntamiento y la Policía Local. Comparte barra con su hija Miriam.

 

Un bar muy familiar
Marina y Miriam, madre e hija, son las responsables del bar del Centro de Mayores María de Vera.

El bar del Centro de Mayores María de Vera es un establecimiento muy particular por varios motivos. Uno: al estar ubicado frente a las instalaciones de la Policía Municipal y el propio ayuntamiento, su clientela no se limita solo a los propios mayores (quienes tienen un precio distinto al resto de clientela). Y es que ahí toman café (o el aperitivo) muchos funcionarios municipales, concejales, policías, taxistas… incluso el alcalde está entre sus habituales. Por cercanía.

Dos: no da comidas porque cierra a de 14 a 16 h. Tres: la fama de su tortilla de patatas traspasa ya las fronteras municipales y reciben encargos de municipios vecinos. Cuatro: por la mañana cuesta a veces encontrar hueco, pero por las tardes, la clientela baja mucho. Y cinco: desde que hace seis años Marina se hizo cargo del establecimiento, una persona conocida en “medio Boadilla”, eso parece casi una familia y los clientes, amigos o casi amigos. Algo que ha conseguido gracias a un carácter afable y cercano.

Marina (57 años) y su hija Miriam (40 años) atienden el establecimiento con la ayuda de Julia en la cocina. Y también con la de Sebas, su marido (y padre), que aunque no está ahí, en la sombra se encarga de los preparativos y la intendencia del día a día.

Como clientes, reconocen que los mayores “son exigentes” con lo que quieren y se les ofrece. Así que lo que les preparan tiene que estar a la altura. También gracias a esa familiaridad que se vive en el bar, “al final, ellos nos cuentan todas sus cosas; nosotros les contamos las nuestras… ¡Esto a veces parece un confesionario!”, aseguran. La convivencia entre mayores y resto de clientes parece fácil y es lo que le da bastante vidilla al bar a diario. Lo peor, dicen, “es el estrés de la mañana, que es un no parar casi desde las ocho que abrimos hasta la una o una y media”, hora a la que nos han podido recibir más tranquilas. ¿Y lo mejor del trabajo? “La amabilidad de los clientes, el trato, la cercanía…”, aseguran. 

Marina lleva desde los 16 años trabajando entre los fogones. Tuvo un restaurante en Madrid junto al estadio Vicente Calderón. Luego se vinieron a Boadilla. Aquí montaron otro restaurante en el Zoco de Boadilla, en el que estuvieron 10 años. Y ahora, en el bar de Centro de Mayores María Vera.

¿Y qué tal lleváis eso de trabajar juntas madre e hija? “En la cocina chocamos (risas), pero lo llevamos bien”. ¿Y quién manda? “¡Yo!”, responden al unísono en broma, aunque Miriam aclara que quien manda en realidad es “mi madre”.