Javier Llovet: "Me he traído su eterna sonrisa"

Javier Llovet es óptico de profesión y vecino desde hace más de 25 años de Boadilla. Ha dedicado parte de su tiempo de vacaciones a ayudar como voluntario a la ONG Babies Uganda. Una asociación sin ánimo de lucro, con sede también en Boadilla y cuya misión es ayudar a niños huérfanos o abandonados.

Llovet: "Me he traído su eterna sonrisa"
Javier Llovet, voluntario en Uganda.
Javier Llovet: voluntario en Uganda
Javier Llovet, óptico de profesión, haciendo revisiones a niños en los colegios.

Acaba de volver de allí y no sabe bien cómo contarlo. Hay experiencias para las que es difícil encontrar las palabras. Javier Llovet Fernández marchó a Uganda con la intención de poder ayudar con su trabajo profesional: revisando la vista a “nuestros niños y no tan niños”. Así habla de ellos.

Pasaron por sus manos cerca de 300 pacientes de todas las edades: niños –en su gran mayoría-, adultos y mayores. “En los colegios hicimos revisiones a los niños y profesores y en las aldeas que visitamos, sobre todo, eran personas mayores que contemplaban asombrados cómo les cambiaba la vida. Vimos verdaderos casos de lesiones oculares muy importantes, no se quejaban, no les dolía…”, resalta Javier.

Ha estado en la zona de Entebbe, conociendo los proyectos de Babies Uganda: “Ha sido una experiencia que me ha dejado una huella imborrable. Con esas eternas sonrisas que no se borra en ningún momento de sus caras. Es la pura felicidad y los chicos te la transmiten constantemente”, dice con cierta emoción.

Quiere volver, quiere seguir aprendiendo: “Yo no sabía bien por qué, pero sabía que tenía que ir allí. No puedo dejar de agradecer a Paula Alonso por transmitirme sus sensaciones, por decirme la maravilla que me iba a encontrar allí. A la presidenta de la ONG, Montse Martínez, por hacerme todo tan fácil; a Joaquín Ramos y el resto de trabajadores de la Farmacia Ramos; al colegio Highlands School Los Fresnos; a Pilar Domínguez; al Centro Óptico Zamora… a todos ellos por su ayuda a la hora de conseguir material para llevar a Uganda. También a mis compañeras de profesión Delia Garzo y Elena Merino, que me prestaron material para graduar la vista. No me puedo olvidar de mi familia, en concreto de mi madre Pilar, por implicarse, como siempre, para ayudar a los demás”.

Sin duda es una experiencia que le ha calado hondo: “Aunque es una realidad compleja, cuando pasas unos días allí compartiendo vivencias con la gente local se abren tus frentes de ideales. Acabas emocionándote muchas veces y riendo muchas otras. Haces tu viaje interior. Te liberas. Y comparas tu mundo con este otro. En Europa cimentamos cada vez más nuestras vidas en lo material, creamos paraísos artificiales extraordinariamente protegidos para nosotros, para nuestros hijos, para nuestras mascotas, pero no somos más felices, os lo aseguro”.

Una ONG de aquí

Babies Uganda es una asociación sin ánimo de lucro de cooperación internacional para el desarrollo. Tiene su sede en Boadilla, donde residen varios miembros de la misma. Su misión es ayudar a niños huérfanos o abandonados en situaciones críticas. Colabora para solucionar la dramática realidad que viven miles de niños ugandeses: familias rotas, abandono, muerte de sus padres por SIDA, abusos, enfermedades…

Trabaja con la Casa de Acogida Purpose Babies Home, con Kikaya House y con Early Learning, donde cuidan un total de más de 100 niños, la mayoría de entre cero y 10 años de edad; se les alimenta, les llevan al colegio, al médico y se les ofrece una familia y un hogar.