Cómo prevenir la leishmaniosis y la importancia de detectarla a tiempo

No es la primera vez, y muy probablemente no sea la última, que hablamos sobrela leishmaniosis. Tal es su importancia. Ya sabemos que es una enfermedad parasitaria, transmitida por flébotomos, que afecta al perro (aunque también a otras especies, humanos incluídos), que puede ser mortal y que estamos en una zona endémica. No nos cansaremos de insistir en la importancia de su prevención porque no hay ningún método cien por cien eficaz para evitar el contagio.

Cómo prevenir la leishmaniosis
Mosquito transmisor de la leishmaniosis.

¿Qué puedo hacer para prevenir la enfermedad? En primer lugar, debemos concienciarnos de la importancia que tienen las medidas de control y su aplicación correcta. Existen diversos sistemas de prevención y, puesto que no son eficaces al cien por cien, la combinación de varios será lo que ofrezca una protección adecuada.

Actualmente disponemos de productos que previenen la picadura (fundamentalmente collares y pipetas), y vacunas que promueven una inmunidad adecuada para que nuestro perro pueda luchar adecuadamente contra el parásito. El uso de las vacunas combinadas con collares y/o pipetas, será la mejor protección para nuestra mascota. Preguntad al veterinario para que os aconseje más específicamente según las necesidades y el estilo de vida de vuestro perro.

Pero no es suficiente con esto. Todos los perros tienen que ser testados de leishmaniosis al menos una vez al año (algunos estudios sugieren que lo ideal sería dos veces). ¿Por qué hacer análisis de for­ma rutinaria? Porque, a pesar de las vacunas, los collares, las pipetas y otras medidas que podamos tomar, es posible que se produzca el contagio.

Si mi perro ha enfermado, ¿no notaremos los síntomas? Pues lamentablemente, en muchos casos, no. Otras veces, cuando vemos síntomas, la enfermedad ya está muy avanzada. Por eso recomendamos hacer análisis. Para poder diagnosticar antes de que la enfermedad progrese. Ya hemos explicado que esta enfermedad se puede llegar a controlar (no curar) en fases tempranas. Cuanto más avanzada esté, más difícil será tener éxito en el tratamiento.

Por eso, e insistiremos cuantas veces sean necesarias, hay que ser constantes en la aplicación de vacunas y antiparasitarios. Debemos vacunar a la población canina. Debemos hacer chequeos rutinarios al menos una vez al año. Debemos atender a los consejos del veterinario y, en caso necesario, poder tratar a nuestro animal estando en las mejores condiciones para afrontar un tratamiento que es duro.