Camino de Santiago. Un viaje interior

Sagrado para muchos y privado para otros, el Camino de Santiago es sin duda una de las experiencias en las que uno debe adentrarse y sentir en algún momento de su vida.

Camino de Santiago
Camino de Santiago desde Madrid. Imagen de J. Ricardo Fernández
Camino de Santiago
Camino de Santiago, camino sagrado. Imagen de J. Ricardo Fernández.

Caminos de Santiago hay tantos como peregrinos. Cada vivencia es única en sí misma, y en donde todos coincidimos es que nadie regresa indiferente. Las opciones y variantes para realizarlo son muchas, y cruzan nuestra geografía de norte a sur.

Cerca de Boadilla del Monte parte un interesante recorrido de aproximadamente 322 kilómetros, conocido como el Camino de Madrid. Una preciosa ruta que se inicia desde la misma Iglesia de Santiago de la capital, y que enlaza en la localidad de Sahagún con el trazado del Camino francés.

Pueblos con encanto, monumentos sorprendentes, gastronomía y cultura recorren parte de los paisajes de nuestra sierra para cruzar las faldas de Navacerrada, con todo el atractivo orográfico y paisajístico que ello representa.

Coronada la sierra se nos abre la ancha Castilla, con llanuras de la meseta que confortan el esfuerzo de los peregrinos para aligerar el paso y buscar el encuentro del Camino Francés.

Completar todo el recorrido desde nuestra comunidad serían más de 600 kilómetros. Si contamos con una media de 23-25 kilómetros diarios, nos llevaría un mes completo de actividad.

Lo más habitual es realizar el Camino por etapas, y adaptarlo a la disponibilidad y estado físico de cada uno. Una media de veinte kilómetros diarios de caminata es suficiente para que la fisiología del pie manifieste su enfado y exalte su ira en forma de ampollas que aparecen por los recovecos más inesperados. Las extremidades son las protagonistas del camino y es muy importante su cuidado, por lo que serán necesarios toda suerte de vendas, compeeds y preservativos de dedo, sin por ello descartar otros cuidados al final de cada jornada.

La organización del recorrido y los preparativos, son también fundamentales. Los más puristas no renunciarán a portar de todo en la mochila, improvisar sobre la marcha y a llevar como lema “se hace camino al andar…” En estos casos, recomendamos tener cuidado con el exceso de peso, ya que al cuarto día tu espalda se puede poner en huelga y presentarte la señal de stop.

La Regla de tres es lo más recomendable en estos casos: tres mudas, tres pantalones, tres prendas superiores y tres escenarios: calor, frío y lluvia.

Si no estás habituado a viajar como mochilero, quizás sea mejor tener un poco de experiencia antes de viajar tú solo, o de hacerlo, aunque sea acompañado, muchos días seguidos.

En cualquier caso, recomendamos una mínima planificación y las reservas previstas de albergues y alojamientos, al menos de las primeras etapas. Luego podemos planificar sobre la marcha.

Los compañeros de viaje

Es muy importante saber si quieres hacer el camino solo, con lo que eso implica, o si lo vas a hacer en pareja o en grupo. Equivocarse de compañía, o que esta experiencia sea el primer viaje entre vosotros, puede arruinaros el camino o hacértelo realmente tedioso. Los “recorridos Jacobeos” suelen ser prolíficos en amigos, pero también han sido testigos de muchas rupturas de lazos afectivos.

Y recordad: “En camino largo, corto el paso”.